jueves, 24 de diciembre de 2009

Como un sueño

Difícil pensar en la madrugada sin abrigo
sin un lecho cubierto de luces
sin una huella de tu destino.
Cuánto tiempo robaré a la luna
para decirle que te extraño
que mis noches sufren de insomnio
de un hado triste, de un silencio.
Necesito su presencia entre mis días
entre la claridad del asombro,
de las noches frías, de mi locura.


De pronto insinúo tu llegada
y mil voces resuenan en mi pecho;
no creo en fantasmas, ni en delirios,
pero tu presencia fluye como un sueño.

miércoles, 7 de octubre de 2009

AMOR ENEMIGO por Patricia Lara

Encontrar en la Biblioteca Grandes Escritoras a Patricia Lara con su obra Amor Enemigo como representante de Colombia constituye un acierto, por la temática planteada y por el estilo narrativo utilizado. La claridad de su escritura, con diálogos precisos y la combinación del relato de la obra con observaciones entre paréntesis para salvar a la protagonista del delirio, hacen de esta historia –contada en primera persona- un texto cercano al corazón del lector y a su mente. Mucho se ha hablado de la guerrilla y de los paramilitares, y son el pan diario de quienes vivimos en este país tan duramente castigado por la violencia, pero lo que sucede al interior de cada bando sólo pueden ser vivido y escuchado por quienes nos acercamos a esta tragedia. ¿Qué siente una guerrillera cuando está en combate y ve morir a su compañero que ama? ¿Cómo actúa un paramilitar frente al enemigo y a sus más odiados contradictores? ¿Por qué o por quién lucha cada uno? ¿Cuáles son finalmente los verdaderos móviles de esta tragedia?
Estos y muchos otros interrogantes pueden encontrar respuesta en esta obra, que a pesar de estar marcada por la violencia, finalmente termina siendo una bella historia de amor. Una historia que vale la pena ser leída para entender a quienes se acercan a este doloroso mundo de la guerra en Colombia que cada vez cobra más víctimas y no acaba. Es así cómo Mileidy y Yonbairon, cada uno de distinto bando, se encuentran para tomar un camino de la mano del Padre Darío que será su guía y posible salvador. De su mano iremos encontrando una salida a este terrible problema que día a día nos acobarda y que parece no tener solución. Por algo se ha dicho que ésta es la "Novela de la reconciliación". LVV

jueves, 13 de agosto de 2009

Sólo temo a la vida

A veces pienso en la vida y me atormenta el deseo de seguir luchando, de seguir soñando, de seguir construyendo, de seguir amando, de seguir...
Parece una locura saber que los caminos me llevan a un territorio indeciso, donde no hay estrellas, ni diáfanas sonrisas, ni el inconfundible aroma de tu voz. Solo puedo encontrar el llanto matutino de la duda, el espejo de piedra y la sombra del cielo y del agua. ¿A dónde me llevará este aliento? Tal vez reciba el eco lejano de tus palabras y quede perdida como tantas veces... en un paisaje de misterios, con manos alzadas y luces que buscan el camino, pero también girando errante en medio de la noche, hallando sólo el vacío. Nada detiene este lento transcurrir de mi silencio. Sé que no puedo fiarme de mi memoria ni de mis sueños ni de mi luna ni mucho menos de mi paisaje. Entonces debo buscar un aire suave y perderme para siempre en mi delirio.

lunes, 15 de junio de 2009

NO TE SALVES

Por Mario Benedetti
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

sábado, 6 de junio de 2009

Cómo arreglar la amargura


Cómo arregarla.

A veces es necesario fortalecerla llevando jazmines en su hombro. Otras veces vale la pena anegarla de espinas hasta cansar su delirio. Nunca se recomiendan las campanas de Francia alrededor de su hastío. Tal vez llegará el día de 12 flores amarillas sobre su hombro y entonces hablará sonriente de su conquista. Dirá que todo es nada, pero que valió la pena recuperar su figura, que tuvo melodías consigo, que la esperanza embadurnó la pena y que ahora solo recoge infinitas cosechas de tardes ajenas al asombro. Gritará que su mayor logro es vivir sin corazas, sin penas ni glorias. Finalmente dirá que su vida se transtornó en el sueño de pequeñas violetas: atrapando luces y venciendo misterios. LVV

domingo, 5 de abril de 2009

MEIRA DELMAR

“Aquel silencio que selló mis labios
me hiere todavía el corazón”


Cuando muere una mujer que escribe versos o una poeta –no “poetisa” ya que las mismas representantes de este género rechazan el nombre- se apretuja el alma de quienes hemos descubierto en sus palabras la fiel interpretación de nuestros sentimientos. Porque ella no sólo tuvo la inspiración precisa para dar con el tono y el sentido de nuestro deseo, sino también el coraje de desnudar su alma y mostrar al mundo la tormenta que fluye en el corazón de una mujer sensible.

Meira Delmar supo convertir las ausencias en ilusiones eternas, los desencuentros en antiguas memorias, la soledad en lluvia de metáforas, las noches de insomnio en colección de versos. Ella sencillamente interpretó el mundo con los ojos puestos en los colores del viento, con sus oídos atentos a la música del alba, su boca presta a reconocer el sabor de la melancolía, su olfato impregnado del olor de infinitos naufragios, y sus manos con el perfume del silencio entre los dedos.

Ahora queda sola y serena, ajena a la lucha contra el olvido. Ella, que construyó retornos con angustia viva, puede encontrar al fin el camino de regreso sin lágrimas, sin sollozos… acompañada del eco de insondables voces marinas. LVV

PRESENCIA EN EL OLVIDO

Tú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,
nada más, la dorada tarde aquella
en que la primavera se detuvo
a leer con nosotros unos versos.

Y eres también esta y leve
melancolía que con sus pasos mueve
sobre mi corazón,
y casi no es melancolía...

Alguna vez yo tuve
tu rostro y tus palabras...
Hoy no sé qué se hicieron.

Hoy eres solamente
esas pequeñas cosas que se llaman
un día, un libro, el lento
caminar de la mano de la estrella.
y a veces –pocas veces- el silencio
fijándome los ojos desolados
en un sitio del aire, como ciegos...

Yo sé que estás lejos de mi limite,
que ya no eres ni la voz ni el eco...
Si por el cauce de mi sangre subes,
llegas, vano fantasma, ante mi sueño.

Y te quiero mirar, y es esa tarde
dorada, que ya dije,
lo que encuentro...

La tarde que tenía un campanario
entre los dedos,
y una humana dulzura en la forma de entendernos...

Tú ya no tienes rostro.
Ya no eres.
Meira del Mar

viernes, 27 de febrero de 2009

FEBRERO.... tiempo de abrir una ventana

"El que desde el exterior mira por una ventana abierta,
nunca ve tantas cosas
como el que mira una ventana cerrada."

Las ventanas esconden el frío, la prisa, la miseria.
Aíslan la lluvia, los ruidos, la nostalgia.
A veces roban el alma de la tarde
más allá de las brumas de la muerte.
A veces coquetean con sus ojos
más acá del misterio de la vida.
También ignoran las voces del invierno
que llegan persuasivas a acariciar su rostro.
Son siempre cómplices, eternas vigilantes
de pasos esquivos, de paredes mudas.


Hoy quiero abrir mi ventana
para recorrer las calles con sigilo,
para contar otras historias de mi historia,
para lanzar al aire lentamente los recuerdos.
Tal vez encuentre el ave matutina
repitiendo versos de otros nidos;
quizás sin esperarlo me sorprenda
el calor de unas manos inseguras.


No temo el color azul de su silueta
que presiento esquiva como un duende;
tampoco el paso indiferente de las nubes,
conozco bien cómo robar su aliento.
Tiemblo de pensar si mis palabras
puedan soldar las fisuras del silencio
para salvar mis alas de cristal y alzar el vuelo.
Temo parecer una demente que solo mira el cielo
olvidando el olor del jardín, el aire tibio, el viento.



Mejor cierro las ventanas
para celebrar con mis fantasmas
esta ciega evocación de tu memoria.
LVV

viernes, 9 de enero de 2009

LA NIETA DEL SEÑOR LINH

No es posible volver a lo que se ha perdido” y menos si la pérdida es fruto del desarraigo que produce la guerra y la violencia. Esto lo comprueba el Señor Linh cuando desembarca en un país extraño llevando en sus brazos a su nieta y una maleta que contiene ropa, una fotografía y un saquito de tela con un puñado de su tierra lejana. También cuando evoca con infinita tristeza a su familia desaparecida, a su aldea, su paisaje de bosques y arrozales, y su vida pacífica y tranquila.
El señor Linh con su nieta de apenas seis semanas no logra comprender su nuevo entorno con un idioma que desconoce y una vida citadina que le produce vértigo y frío intenso en el alma. Afortunadamente en una salida a un parque cercano a su refugio conoce al Sr. Bark con quien establece una amistad tan especial que para comunicarse solo necesitan de dos palabras y un intercambio de gestos, sonrisas, silencios respetuosos, fotografías, cigarrillos y bebidas. No hablan la misma lengua - sólo
entienden la expresión Buenos días-, pero ese contacto diario se convierte en un bálsamo que apacigua su alma. El mundo del abuelo adquiere entonces un nuevo rostro y un agradable aroma que le dan fuerzas para sobrevivir y luchar por su mayor tesoro, su nieta Sang Diu. Ella, como consciente de la situación, colabora con un comportamiento apacible que ayuda a soportar esta nueva vida que cambia completamente cuando ella y su abuelo son llevados a un asilo y alejados a la fuerza de su único amigo, el viejo gordo del parque.
 
Esta historia contada en 120 páginas sorprende gratamente al lector por el estilo sencillo, de frases breves y contundentes y el tono poético que va más allá de la acción, para penetrar en los sentimientos de los personajes y detenerse en los detalles del ambiente que los rodea. Así, PHILLIPPE CLAUDEL logra, no solo retratar la inmensa soledad y tristeza de un exiliado, sino también su fuerza para evocar imágenes, olores, voces y sabores de su tierra perdida. Todo esto a través de una poderosa tabla de salvación como es el contacto humano. Difícil hallazgo en un mundo donde nadie mira a nadie, nadie habla con nadie. Y no solo en la ciudad, también en la residencia de los ancianos. Al final y paradójicamente, se puede descubrir que sí es posible volver a lo perdido, gracias a la comunicación entre los hombres, gracias a ese buenos días, al sonido de una lengua incomprensible y a una mano apoyada en el hombro. Un cálido homenaje al encuentro sincero entre los hombres, a la comprensión entre dos almas. Un milagro en un mundo egoísta con gente que corre hacia un precipicio sin detenerse jamás. LVV

 
"¿Qué es la vida sino un collar de ilusiones que cada hombre se cuelga al cuello?"