martes, 11 de noviembre de 2014

"VERDE AGUA" de Marisa Madieri

 
“Toda la vida es una larga, paciente espera”
 
 
“Hay algo bueno en envejecer. Se gana serenidad, conciencia y, al mismo tiempo, humildad”
 
 
«También verde agua se llamaba aquel color, que para mí es aún hoy el color del amor»
 

VERDE AGUA es un regalo de mi hijo Felipe, proveniente de su admiración a Claudio Magris. Aún recuerdo su imagen en internet al lado de este escritor que lo llenó de orgullo y que seguramente lo motivó a comprar este libro para su querida mamá. La esposa de Magris, Marisa Madieri (Italiana 1938-1996), su compañera de vida y su figura del amor, tiene mucho que decirnos y sus palabras han sido interpretadas como un canto a la soledad, al abandono y al sufrimiento del que fue víctima en su infancia y juventud. Una soledad que nace en su mismo hogar donde percibe a su madre víctima de la tiranía materna, posteriormente de su suegra, para terminar aislada y maltratada por su padre, un hombre que no supo valorarla y que con frecuencia buscaba otras mujeres. Fue también encarcelado y poco se esforzó por trabajar y por ejercer su profesión para darle una vida digna a su familia que lo perdió todo, llevando una existencia mísera y precaria durante muchos años como exiliados en campos de refugiados. Es el ambiente de Silos de Trieste, con «un paisaje vagamente dantesco, un nocturno y humeante purgatorio» donde vivió Marisa hasta llegar a la adultez. Por fortuna, su madre en medio de la pobreza y desolación, siempre deseó una vida diferente para sus dos hijas y las impulsó a estudiar y a salir adelante desafiando las dificultades. Y gracias a este apoyo y a su capacidad de lucha, Marisa terminó viviendo como siempre había deseado vivir, con “el amor y la existencia compartida, los hijos, la casa y tantos afectos dentro y fuera de ella”.
 
Marisa Madeiri narra también el éxodo istriano con total libertad, con respeto por todos, sin ánimo de ofender a nadie. Escribe la historia de su familia italiana, víctima del régimen yugoslavo al tiempo que descubre sus raíces familiares eslavas y húngaras. Al final de la II Guerra Mundial, la Yugoslavia de Tito, no solo recuperó tierras étnicamente eslavas –incorporadas con anterioridad a Italia- sino que ocupó e hizo suyas tierras en las que vivían italianos como la autora de este libro. Un relato nostálgico, narrado con un lenguaje sutil, pleno de dulzura y de una actitud generosa ante la vida. Una especie de diario donde combina recuerdos del pasado con vivencias del presente, y nostalgias y dolor por lo vivido con temores e incertidumbre frente al futuro. Al final de él, las palabras de Magris, aparecen reforzando ese sentimiento amoroso hacia su esposa ya fallecida, pero que siempre continúa a su lado. LVV

Claudio Magris con mi hijo Felipe
 
"¿Cómo hablar de una persona que ha escrito libros de rara intensidad y que es también la compañera de la vida, la figura del amor y de la existencia compartida, cuya desaparición ha mutilado mi vida y que sigue presente en las cosas y en las horas?". Claudio Magris
 
“Verde agua es en primer lugar el testimonio de un drama histórico, de una experiencia colectiva que en el libro se encarna en una vivencia personal”. Claudio Magris
 
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

ANA MERCEDES HOYOS


Un homenaje a la pintora y escultora colombiana Ana Mercedes Hoyos, llamada también “Maestra del color del trópico”, que falleció el pasado 5 de septiembre. Nació en Bogotá en el año 1942 en una tradicional familia paisa que le permitió desarrollar su gusto por el arte y romper con la tradición de ser una dama consagrada al hogar o a una carrera femenina. Frecuentó museos de Estados Unidos, México y Europa y descubrió que seguiría los pasos de los grandes pintores. Inició entonces sus estudios de artes plásticas en la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional, sin lograr culminar la carrera. Sin embargo, allí conoció a profesores como Juan Antonio Roda, Luciano Jaramillo, Armando Villegas y Marta Traba que descubrieron su valor y la impulsaron a dedicarse a la pintura. En 1967 se casó con el arquitecto Jacques Mosseri, con quien estableció la mejor complicidad en la vida y en el arte y fue su eterno compañero en esa búsqueda incesante de nuevos caminos. Con él tuvo a su única hija, Ana, que significó la mayor riqueza y quien también siguió sus pasos.
 
Cultivó la pintura geométrica que se aprecia en su producción inicial de ventanas y puertas, luego evolucionó hacia producciones más abstractas con tonos claros, se interesó por la recreación de pinturas famosas en la historia del arte, y terminó con el uso de colores fuertes y casi planos. Desde entonces, en el año de 1987, sus trabajos se centraron en obras figurativas con motivos nacionales como la serie de papagayos, las vendedoras de frutas y los bodegones de Palenque. Esta última producción marcó en ella su gusto por exaltar la riqueza de la raza negra, al tiempo que quiso hacer denuncia del sometimiento y la injusticia que viven las negritudes en América y en Colombia. Investigó las costumbres de San Basilio de Palenque y se centró en el tema de la esclavitud y de la libertad de las negritudes hasta el punto de convertirse en una abanderada de sus derechos y plasmarlo en sus cuadros. A nivel nacional e internacional, obtuvo diversos premios y reconocimientos por su trabajo que siempre marcó el alma de esta mujer rebelde y comprometida con su arte, una de las pintoras colombianas más innovadoras del siglo XX. LVV

martes, 15 de julio de 2014

EL ABANICO DE SEDA de Lisa See

“Nos enseñan a amar a nuestra familia política, pero, cuando entramos a ella, somos unas extrañas sin más privilegios que los criados. Amamos a nuestros padres porque cuidan de nosotras, pero ellos nos consideran ramas inútiles del árbol familiar. Pese a ser felices en el seno de nuestra familia natal, todas sabemos que la separación es inevitable (…). Las mujeres de mi condado saben que son fuente de tristeza, desazón y crueldad”
 
"... los lotos dorados son más importantes que un rostro agraciado. Una cara bonita es un don del cielo, pero unos pies diminutos pueden mejorar la posición social"

"Cuando seas niña, obedece a tu padre; cuande seas esposa, obedece a tu esposo; cuando seas viuda, obedece a tu hijo"
 
Ir de la mano de Lisa See a una cultura totalmente diferente a la nuestra y descubrir en ella su riqueza y su sensibilidad –también su mundo restrictivo y cargado de represión- resulta emocionante. A su lado nos sorprende el conocimiento de la cultura china, colmada de costumbres y tradiciones que limitan a la mujer y la mantienen alejada de todos los acontecimientos vitales en una sociedad profundamente machista. En El abanico de seda, esta escritora francesa que se crió en EU dentro de una familia de origen chino y se preparó para escribir esta novela con viajes, entrevistas y lecturas sobre la mencionada cultura, nos muestra la vida de dos mujeres que desde niñas están predestinadas por haber nacido el mismo día, a la misma hora y tener sus nombres con ocho caracteres en armonía perfecta. Ellas se conocen desde los siete años y llegan a ser almas gemelas o laotong, lo que les permite compartir todas las alegrías y tristezas a lo largo de su vida. Lirio Blanco y Flor de Nieve son las protagonistas de esta historia cargada de un inmenso amor y de una profunda decepción que terminará separándolas, así exista un sentimiento poderoso imposible de vencer.
Desde la época en que se encuentran, han debido someterse al doloroso recorte de sus pies para que sus “lotos dorados” puedan demostrar su valor frente a la conquista de un marido que los aceptará cortos y sensuales. Han aprendido la escritura secreta femenina o Nu Shu que comparten en su abanico de seda donde se cuentan los aconteceres diarios y las dificultades que cada una debe sobrellevar. Han gastado años de su infancia y temprana juventud en las habitaciones “de arriba” bordando los ajuares que llevarán a la casa de sus esposos y que las acompañarán toda la vida. Han llegado a formar parte de la familia de ellos, cada una con una aceptación social diferente, pero ambas encargadas de valorar su suerte si su rol de madres les regala hijos hombres o por el contrario, si son castigadas con hijas mujeres. Han reconocido su papel en la sociedad, aisladas por completo de la vida activa, y entregadas a la crianza de los hijos, a los oficios domésticos ordenados por sus suegras, a la satisfacción sexual de sus esposos y a la convivencia con las esposas y concubinas de sus cuñados y de su mismo compañero. Han soportado el dolor de su esencia femenina que las obliga a esconder las emociones y a manifestar siempre un respeto y una sumisión propios de la cultura oriental, así sean maltratadas y reciban golpizas en su nueva familia. Un papel impuesto por la sociedad y aceptado con resignación, pero protegidas por el Nu Shu que logra traducir sus penas en palabras y dar comunicación entre ellas de sus más íntimos pensamientos y emociones. Así, después de 80 años, Lirio Blanco nos cuenta su vida y la de su alma gemela que se amaron con una intensidad que solo es posible entre dos seres privilegiados y que surgió de lo más profundo de sus corazones.
El abanico de seda nos permite penetrar en la historia de una cultura milenaria desconocida para nuestros ojos occidentales que la calificamos de violenta e inhumana, pero que resulta rica en expresiones de una sociedad que da un valor especial a la familia y una gran consideración a sus mayores. Una forma de exhibir la vida de las mujeres y de la amistad entre ellas, no aislada del concepto machista de que son la rama inútil del árbol familiar. LVV
 
 

Vale la pena recordar que el NU SHU estuvo a punto de desaparecer en la mitad del siglo XX, pero la República Popular China
 empezó a considerarlo valioso en la lucha del pueblo chino contra la opresión y rectificó su posición.
Es por esto que intenta ahora recuperar textos y conservarlos en el museo de NU SHU.
Además, un símbolo de represión machista como es el vendado de los pies se extinguió a finales del siglo XIX
y demoró años en abolir por completo esta costumbre en las zonas rurales, hasta bien avanzado el siglo XX.

viernes, 16 de mayo de 2014

HOT SUR de Laura Restrepo

 “Prefiero pensar en todo lo que me ha pasado como si fuera una novela, y no una vida vivida. Como vida vivida está cargada de dolor, y en cambio como novela es una gran aventura".  HOT SUR
 

Una gran aventura de una mujer latina conocida como María Paz es el tema de esta novela. También es el relato de una vida cargada de dolor, desde su infancia, su adolescencia y ahora en los comienzos de una madurez que ha debido adelantar por el mismo sufrimiento. Ella, que tiene una madre que la ama, debe esperar que ésta trabaje muchos años en los Estados Unidos y pueda tener el espacio para que sus dos hijas, María Paz y Violeta, ingresen a esta país que intentará devorarlas. No es fácil llegar allí y cuando lo hace tienen 12 y 6 años respectivamente y apenas se conocen. Han pasado cinco años, sin el contacto con su madre y sin relación alguna entre ellas. Difícil la convivencia entre estas desconocidas, más aún al saber que Violeta es autista y la madre trabaja enferma y sin descanso. Cuando ésta muere, su hija menor es llevada a un centro especial cuyo costo corre por cuenta de una de las amigas de su madre. María Paz lucha por sobrevivir y en esa lucha encuentra a un esposo, un policía blanco, que se convierte en su salvador y en su castigador. Y aquí se inicia su verdadero martirio. Es acusada de asesinarlo y llevada a la cárcel de máxima seguridad conocida como la prisión de Manninpox. En este “último hueco de la tierra”, es la interna número 77601-012 que da cuenta de todo lo vivido en las composiciones escritas que hace a su profesor del taller de escritura creativa, Cleve Rose. Extraño encontrar en este lugar a un escritor y ser capaz de mostrarle su alma y sus vivencias una a una desde que tiene memoria. Con él inicia un verdadero acercamiento que los llevará por los caminos más inesperados.
 
“La soledad es como la humedad, la hueles y se te pega a los huesos”.

“…entrar a este lugar, es como bucear en la negrura de unas aguas profundas: una experiencia que no cualquiera resiste”. HOT SUR

Laura Retrepo es la escritora colombiana que nos hace este relato en distintas voces. Un drama que muestra con verdadero sentimiento todas las vivencias de su joven protagonista desde su propia voz -contada en los textos que le escribe a su profesor Cleve Rose-, desde los relatos que éste hace tomados de su cuaderno, y desde el punto de vista del padre de Cleve, el ingeniero jubilado Ian Rose quien es finalmente el testigo y cómplice de todo lo aquí narrado. En HOT SUR, Laura Restrepo dedica 553 páginas a contar la peor pesadilla que viven muchos latinoamericanos que sueñan con pasar la frontera de México y encontrar allí el paraíso. Ella entiende y conoce de cerca el sufrimiento que enfrentan los indocumentados, los presos, los migrantes pobres y solitarios que abandonan su país y su familia, por ir a la búsqueda de un futuro mejor. Un frustrado sueño americano que dedica “A Javier, que pasa los días de su vida en una cárcel de Estados Unidos” como lo escribe en la presentación en su obra. Sin embargo, con mucha fuerza y mucha esperanza transcribe aquí sus deseos de llegar victoriosa al final, porque puede salvar a su protagonista y darle su anhelada libertad. LVV
 

lunes, 21 de abril de 2014

MUERE GABO EN MÉXICO

 
“Nunca será demasiado leer y releer a García Márquez. No hay una razón, hay cientos como mariposas amarillas revoloteando por un mundo mágico".
 
GABRIEL JOSÉ DE LA CONCORDIA GARCÍA MÁRQUEZ muere en Ciudad de México a los 87 años, un Jueves Santo –así como Úrsula Iguarán en Cien años de soledad, ícono del realismo mágico-.  En todo el mundo hay manifestaciones de pesar por el fallecimiento del escritor colombiano más importante de todos los tiempos que extrajo lo fantástico e imaginario de esa aldea de Macondo donde nació e inspiró gran parte de sus creaciones literarias. El ámbito literario universal llora su muerte, pero se enorgullece con tenerlo en la gloria como uno de los novelistas más grandes que le dio enorme valor a lo mítico, lo extraordinario y lo humano. Nos deja sus obras que lo hicieron merecedor del Premio Nobel de Literatura 1982 y su legado de una honda fe en los destinos de nuestro continente. Vivirá para siempre en el mundo de las letras este creador inmortal y gran genio de la literatura. 

"Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez". GGM

"Escribo para que me quieran". GGM

“Creo que no hay mayor desgracia humana que la incapacidad para amar”.
“En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte". GGM

Recomendado:

MACONDO ESTÁ DE LUTO: http://www.eltiempo.com/Multimedia/infografia/macondodeluto/

Ver también en este blog las entradas del 7 de marzo y 27 de octubre de 2012.
 

domingo, 2 de marzo de 2014

LA VIDA DE LAS MUJERES de Alice Munro

"Yo no soportaba que vendiera enciclopedias, ni que pronunciara discursos, ni que llevara ese sombrero. No soportaba que escribiera cartas a los periódicos. Las cartas sobre los problemas locales o aquellas en las que promocionara la educación o los derechos de las mujeres y se oponía a la educación religiosa obligatoria… Yo misma no era muy diferente de mi madre pero lo ocultaba, sabiendo los peligros que encerraba”.
 
“…los consejos que se daban a las mujeres, a las niñas, partían de la base de que ser mujer te hacia vulnerable, que era necesario cierto grado de cautela, seria inquietud y autoprotección, mientras que se suponía que los hombres podían salir y vivir toda clase de experiencias, desechar lo que no querían y volver orgullosos. Sin pensarlo siquiera, yo había decidido hacer lo mismo”. 
 
 “¿Qué tiene de bueno la naturaleza? La naturaleza solo es una criatura a la caza de otra, siempre. La naturaleza no es más que derroche y crueldad, tal vez no desde el punto de la naturaleza, sino del ser humano. La crueldad es la ley de la naturaleza”.

 
Una obra sencilla escrita en un lenguaje depurado y cuidadoso por alguien que crece en un ambiente agobiado por el poder masculino y por las normas impuestas por una sociedad cerrada y patriarcal. Su protagonista narra sus experiencias tempranas y todos los recuerdos de esa época de la niñez y juventud saturada de convenciones y de reglas estrictas en las que la mujer no logra encontrar espacio.
Sin muchas comodidades y disfrutando del aire puro, crece Della o Del –como se le llama en la novela- al lado de sus padres, en especial de su madre, que pretende ser buen ejemplo espiritual para su hija en un lugar llamado Jubilee.  Allí, junto con su hermano Owen, es testigo del trabajo infructuoso de ella dedicada a vender enciclopedias de casa en casa, luchando sola en un mundo ajeno a los intereses intelectuales y a la vida femenina en la sociedad. Della, algunas veces la acompaña y se inquieta con la idea de encontrar su verdadera fe, indagando en las diferentes religiones que tienen asiento en su pueblo y pasando infructuosamente de una iglesia a otra. No acepta la idea -tan común en su medio- de que las mujeres no tienen cerebro y logra destacarse en sus estudios, demostrando sus capacidades y su excelente nivel intelectual. Ama la literatura y la música, hasta el punto de llenar sus ojos de lágrimas cuando escucha fragmentos de sus óperas favoritas. Junto con sus amigas incursiona en los campos del sexo y del amor hasta llegar a convertirse en una persona ajena a sus intereses y a sus capacidades, olvidándose de la beca que se da a los estudiantes con mejores promedios de nota en Jubilee. Por fortuna, finalmente reacciona y atiende a los llamados internos de su yo femenino, capaz de enfrentar su dolor por las pérdidas que debe asumir y capaz de hacer frente a su nuevo destino que la llevará a corregir sus errores. Su vocación por la literatura aparecerá como una especie de anzuelo que la ensartará con el mundo.
Su autora, Alice Munro, la canadiense ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013, parece relatar su vida temprana, tan elemental pero decisiva en sus relatos, que transcurrió en una granja de Wingham, Ontairo en la época de Depresión. La obra fue escrita cuando su autora tenía 40 años y fue publicada en 1971. Es la decimotercera mujer en obtener este premio y la primera contadora de cuentos en recibirlo. LVV

miércoles, 19 de febrero de 2014

JUAN GELMAN (Mayo 1930- Enero 2014)

Uno de los poetas más grandes del habla hispana contemporánea, considerado un “expresionista del dolor”. Escribió desde su niñez y se desempeñó como periodista, traductor y militante guerrillero. Durante la dictadura militar en su patria, Argentina, vivió en el exilio  y más tarde se radicó en México hasta su muerte. Su vida estuvo signada por el secuestro de su hijo, la desaparición de la esposa de éste y la búsqueda de su nieta nacida en cautiverio, lo que arrojó una buena parte de producción literaria cargada de dolor e indignación. En el año 1977 recibió el Premio Nacional de Poesía y en el 2007 fue galardonado con el Premio Miguel de Cervantes. En el momento de su muerte, la Nación Argentina decretó tres días de duelo nacional.

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
 
LÍMITES                 ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
 

martes, 5 de noviembre de 2013

LOS DÍAS AZULES de Fernando Vallejo


No parece sencillo ir al pasado de nuestra historia y costumbres a través de las palabras de un escritor colombiano caracterizado por su humor negro y por un odio enconado hacia su patria. En ellas, Fernando Vallejo da cuenta de todas sus vivencias de infancia y juventud en tierras antioqueñas donde forjó ese primer contacto con el mundo que marcó su impronta negativa hacia su familia, su tierra y su país.

Los días azules van cambiando de color a través de su relato, hasta lograr la total oscuridad que revela momentos dolorosos de nuestra realidad. Al parecer nada cambia. Leer su libro, escrito en 1985, es como penetrar en el mundo de hoy vivido por los colombianos que nos asombramos de que muchas situaciones sigan en pie, a pesar de los cambios que ha traído el nuevo siglo y su tecnología. Encontramos en él la eterna lucha política de los distintos grupos solo con el ánimo de diezmar al país y enriquecerse abusando de los dineros del estado y acabando con las instituciones a su cargo, campesinos muchas veces ignorantes e incapaces de trabajar la tierra y hacerla crecer para el bien de ellos y de sus amos, ciudadanos hastiados de los ladrones que saquean todo a su alrededor sin control alguno por parte de la autoridad, deportistas que luchan por un triunfo y algunas veces paralizan el país dando lugar a unos minutos de gloria, niños pobres del campo y de las ciudades que se hacen matar siguiendo un globo o buscando la vara de la pólvora ahora prohibida, mujeres cansadas en el hogar donde deben asumir infinidad de obligaciones sin descanso y sin reconocimiento alguno de su tarea. Estas y otras situaciones se acompañan de un fuerte rechazo a la institución familiar, a su colegio de los salesianos, los curas, los médicos y las clínicas de Medellín. Pareciera no salvarse nada ni nadie. Sin embargo, se perciben momentos felices como sus visitas a la finca familiar llamada Santa Anita, su relación con sus abuelos y su tía Lía, su contacto con los libros y las bibliotecas, y especialmente su relación con su perra danesa llamada la Bruja. Seguramente desde entonces se forjó esa relación entrañable que aún conserva por los perros.
«¡Cuántos globos no cayeron en Santa Anita así, a pedradas! Este libro no tiene más objeto que el de narrar la historia del único globo que entre los millares que palpitaban en el cielo agarré en mi vida, mi momento estelar, mi gran hazaña».

Un relato nostálgico que mezcla diferentes momentos de su vida de manera ininterrumpida y muchas veces con una rapidez que asombra y nos lleva al descubrimiento de una gran riqueza léxica. Su primer libro que va a los recuerdos más lejanos de su existencia y en el que participamos del nacimiento de su futura concepción del mundo.  LVV

viernes, 13 de septiembre de 2013

LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE de Rosa Montero

“Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible”.

 
“La creatividad es justamente esto: un intento alquímico de transmutar el sufrimiento en belleza. El arte en general, y la literatura en particular, son armas poderosas contra el Mal y el Dolor”.
“Los humanos nos defendemos del dolor sin sentido adornándolo con la sensatez de la belleza. Aplastamos carbones con las manos desnudas y a veces conseguimos que parezcan diamantes”.
“Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable".
Para un escritor resulta más soportable vivir la pérdida de un ser querido ya que es capaz de plasmar en sus palabras todos sus sentimientos y de construir con ellas una imagen aceptable de su propio dolor. Cuesta enfrentar la idea de no volver a ver a esa persona que amamos y que repentinamente ya no está porque ha muerto. Sólo las palabras pueden hacer este milagro que lentamente ayuda a recuperarnos y a reinventarnos hasta tomar consciencia de estar vivos y de tratar asumir la verdadera realidad.  Gracias a la palabra se intenta “defendernos de ese dolor sin sentido” que deja a los amantes mudos y sin ninguna explicación. ¿Cómo lograrlo? Con esa creatividad que los escritores poseen y que pueden transmitir a sus textos, transformando el sufrimiento en belleza. Con esa fuerza expresiva que tiene el convencimiento de que “para vivir tenemos que narrarnos” e intentar darle sentido a la vida para hacerla menos “enloquecedora e insoportable”. Con ese deseo de llegar a los fantasmas que facilitan ese acercamiento entre la realidad y la fantasía para que ese “rapto de locura” se convierta en “una herida hecha luz” y la muerte forme parte de la vida.

Así lo vivió Rosa Montero al enfrentar la muerte de su esposo y así lo experimentó Marie Curie quien amó a plenitud y tuvo la tristeza de perder a su compañero tempranamente. En el libro LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE, la escritora española habla de estos duelos y de la manera cómo le hicieron frente a sus pérdidas hasta llegar a un diálogo cercano con la muerte.  “Al huir de la muerte, huimos de la vida”, lo expresa de manera clara. En 11 meses que duró la escritura de esta obra basada en las páginas desgarradoras del Diario de duelo de madame Curie, Rosa Montero pudo salir del encierro de su propia realidad y hacer un texto difícil de definir por su composición –fotografías, reflexiones, notas, cartas, anécdotas-, pero fácil de llegar a él por su sentimiento y su complicidad con el lector. Valioso este juego de roles, en el que constantemente se pierde la imagen de la escritora y su dolor, para dar paso a un relato detallado de todos los acontecimientos y miserias en la existencia de la científica polaca Premio Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911. También fue la primera en “licenciarse en Ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en Ciencias en Francia y la primera en tener una cátedra” allí. Y sin embargo, nadie como ella tuvo que luchar en un ambiente tan cerrado para su condición femenina y su entrega desmedida a las ciencias y a sus propios deseos. Una gran lucha  que diezmó su vida, pero pudo demostrar su voluntad inmensa para satisfacer sus intereses y llevar a cabo sus sueños. Un texto que sorprende por el temor de la escritora a desnudarse y mostrar su dolor, y por la manera de estudiar a la científica, de interpretarla  y llegar a ella con envidiable propiedad. Toda una lucha contra el olvido.  LVV
"La felicidad es minimalista. Es sencilla y desnuda. Es un casi nada que lo es todo".
         "Cuanto más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia"

martes, 20 de agosto de 2013

CLARABOYA de José Saramago

“La vida está dentro de una cortina, riéndose a carcajadas de nuestro esfuerzo por conocerla”.
“La felicidad participa de la naturaleza del caracol, se retrae cuando lo tocan”.
“La vida sin amor no es vida, es un estercolero, es una ciénaga”.
Imposible negarse a la lectura de la primera obra de Saramago, novela que no fue publicada por temores de una editorial que le negó la vida durante 47 años. Cuando su autor, el Premio Nobel de Literatura 1998, la recuperó mucho tiempo después, la guardó sin ánimos de sacarla a la luz mientras viviera. Y tuvo que morir para llegar a nuestras manos esta valiosa historia contada tras largas jornadas de trabajo de un autor desconocido, que temía hablar en público pues tartamudeaba y prefería encerrarse en su mundo interior para observar y analizar todo lo que lo rodeaba. Vale la pena mencionar que pasaron 20 años para que volviera a publicar una novela e iniciar su largo y valioso camino en la literatura del siglo XX. Claraboya es pues, el ingreso temeroso a ese mundo cargado de soledad y de silencio, pero también de sensibilidad y de sabiduría que colman las obras de Saramago.
Una historia encerrada en un edificio de Lisboa donde habitan familias humildes de diferente composición es la esencia de esta novela. Todos luchan por la subsistencia y todos deben asumir los retos de la vida con dificultad, llegando incluso al abandono y a la desesperación. Sin embargo, resulta fácil traspasar esa claraboya que da acceso a este mundo que nos describe Saramago. Vemos allí al zapatero Silvestre y su esposa Mariana, una pareja de 30 años de casados que se aman tiernamente y dan albergue a Abel quien llega a ocupar uno de los cuartos de su casa y quien se convierte en un buen amigo y confidente. Adriana e Isaura, ya mayores, son las hijas y sobrinas de Cándida y Amelia quienes se ocupan de las tareas domésticas y de dilucidar lo que pasa en la relación de las personas a su cargo. Justina –mujer flaca y sin atractivos- y Caetano Cunha –bravucón y grosero- que trabaja de noche en el periódico conforman un matrimonio que se odia y evitan cruzarse palabra hasta que descubren una manera de relacionarse. Lidia, una mujer sola y atractiva, interesada en ganarse la vida brindando placer a Paulino Morais. Doña Carmen y Emilio Fonseca, unidos solamente por su hijo Enrique, se soportan con dificultad y solo esperan el día en que cada uno pueda sanar sus nostalgias. Anselmo y Rosalía, padres de Claudia –una hermosa joven que necesita trabajar para ayudar en la supervivencia de la familia- viven sólo para su hija y en ella depositan toda su seguridad.

Seis familias que sobreviven en un infierno que las hace cómplices de las vivencias de los otros y las obliga a juzgar las apariencias sin piedad. Con una mirada insensible, Saramago pasa de casa en casa y por cada uno de los personajes explorando sus rutinas diarias cargadas de pobreza y cobardía, y mostrando sus pequeñas ilusiones en un intento por rescatar su dignidad. Destaca también el trato dado a las mujeres, en el que predomina la humillación, la censura y la negación de sus capacidades. Son todos personajes reales, atrapados en sus propias vidas y reflejados con una narrativa cuidadosa, de ritmo firme y absorbente. LVV


Un libro “perdido y hallado en el tiempo” como lo asegura Pilar del Río, viuda y traductora de Saramago.
Un libro que causó dolor a su autor “por la humillación de no haber recibido nunca una respuesta”.

Un libro que tiene más valor cuando se lee su dedicatoria, a su abuelo Jerónimo Hilário, el hombre más sabio que conoció, aunque no sabía leer ni escribir.

viernes, 26 de julio de 2013

DÉBORA ARANGO


El gran tema del arte en Colombia es la violencia y duele saber que de eso se alimenta, aunque nuestros artistas suelen nombrar el conflicto como una metáfora y hacer de él una catarsis que repara y sana. Lejos está la premisa de hacer el arte por el arte. A ellos les cuesta desligarse de la realidad, de lo que tienen cerca que está manchado de sangre, sufrimiento y dolor. Buscan entonces la manera de hacer el duelo, lamentar lo perdido y encontrar espacios para mirar el mundo con otros ojos. 
 

Y a eso llegó la pintora antioqueña DÉBORA ARANGO (1907-2005), de tendencia expresionista, que fue criticada por la sociedad del siglo pasado que la condenó al ostracismo y solo fue reconocida en la década de los años 80. Se dice que esta pintora rebelde y audaz mostró la realidad sin velos, de manera cruda y descarnada. Los políticos, la iglesia y los militares colombianos no se salvaron de sus fuertes críticas a través de la pintura, y sus desnudos fueron escandalosamente censurados, más aún al verlos firmados por un nombre de mujer. En sus obras hizo una denuncia al trato dado a la mujer carente de derechos y de posibilidades de elegir y ser elegida, como también reflejó la situación social del momento que le tocó vivir. No temió alejarse de lo estético y sus personajes como prostitutas, monjas y obreros tienen una representación caricaturesca que va más allá de lo físico hasta buscar lo más descarnado de la cotidianidad. Por fortuna, toda su producción finalmente vio la luz y se le reconoció su valor como un Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional. Débora nos dejó un legado de autenticidad, coherencia y compromiso social. LVV


"Yo concibo el arte como una interpretación de la realidad y es esto lo que me posibilita el llegar, a través de él, a la verdad de las cosas: sacar a flote lo oculto, lo falso, lo que no se puede manifestar abiertamente».

“La vida, con toda su fuerza admirable, no puede apreciarse jamás entre la hipocresía y entre el ocultamiento de las altas capas sociales: por eso mis temas son duros, acres, casi bárbaros; por eso desconciertan a las personas  que quieren hacer de la vida y de la naturaleza lo que en realidad no son...". 
 
“Yo pinté la ausencia: la ausencia de amor, la ausencia de desnudez, la ausencia de complicidad, la ausencia de vida, la ausencia de ternura, la ausencia de justicia”.
 
 "Yo fui pintando lo que fui viendo".
 

sábado, 8 de junio de 2013

MEMORIA POR CORRESPONDENCIA de Emma Reyes

“A ti te parecerá extraño que yo pueda contarte en detalle y con tanta precisión los acontecimientos de esa época tan lejana. Yo pienso como tú, que un niño de cinco años que lleva una vida normal no podría reproducir con esa fidelidad su infancia. Nosotras, tanto Helena como yo, la recordamos como si fuera hoy y la razón no te la puedo explicar. Nada se nos escapaba, ni los gestos, ni las  palabras, ni los ruidos, ni los colores, todo era ya claro para nosotras”. 


Emma Reyes "Rostro" (detalles, 1958).

Realmente Memoria por correspondencia toca el corazón con cada una de sus veintitrés cartas en las que con un lenguaje sencillo, su autora Emma Reyes, nos cuenta sus primeros años de vida. Y resulta conmovedora su lectura por el contenido de sus vivencias  cargadas de dolor, miseria, hambre, abandono y desprecio. Sin embargo, no están hechas con el ánimo de conmover sino de mostrar cuánto puede soportar una persona las ignominias de la vida, cuánto valor se puede tener para enfrentarlas y cuánta memoria para retenerlas sin dejar pasar el más mínimo detalle. 
 
“… Se acercó a la grande puerta y puso primero el canasto y luego el Niño bien arrimado contra la puerta y cuando empezó a cubrirle la cabecita con la cobija me di cuenta que habíamos ido para abandonarlo; quise gritar y no pude, las piernas me temblaban, como un resorte salté en dirección de la puerta. Betzabé me alcanzó a agarrar de una pierna, yo me tiré al suelo y empecé a dar golpes con la cabeza contra la tierra, sentí que me ahogaba, Betzabé se esforzaba por alzarme pero yo me agarraba a las plantas y me contorsionaba como una lombriz. Casi al oído me suplicaba levantarme, no hace ruido y correr antes de que alguien se despertara; yo seguía amarrada a las plantas y con la cara pegada a la tierra, creo que ese momento aprendí de un solo golpe lo que es injusticia y que un niño de cuatro años puede ya sentir el deseo de no querer vivir más y ambicionar ser devorado por las entrañas de la tierra. Ese día quedará sin duda como el más cruel de mi existencia”.                                                                                    
“Tenemos que salvar sus almas.
Las dos superioras siguieron discutiendo sobre la importancia de salvar nuestras almas. 
Cuando sonó una campana, nos dijo de besar las manos de la Superiora y saludarlas. 
La vieja y la joven nos hicieron cruces, las dos agacharon la cabeza y salieron sin decir nada.
Sentimos de nuevo el ruido de las llaves y de las cadenas; cuando la puerta se abrió
entró un rayo de sol en el salón, en el piso se veía la sombra de las dos monjas que se alejaban.
 La puerta se cerró detrás de ellas y a nosotros nos separó del mundo por casi quince años”.

Con su voz de persona mayor va a sus tres o cuatro años y desde allí trae los recuerdos más lejanos de su infancia con su hermana Helena, el  pequeño llamado “Piojo” y la señora María, a quien describe como dura y severa, cargada de pelo sobre su rostro que sólo producía miedo. Con ellos inicia un largo camino lleno de innumerables dificultades que la va dejando cada vez más sola y abandonada, hasta terminar en un convento con Helena en los largos años de su infancia y adolescencia.  De Bogotá a Guateque, de Guateque a Bogotá, de Bogotá a Fusagasugá, y de allí de un convento a otro es el recorrido doloroso de esta niña que apenas conoció su verdadero nombre un tiempo después de llegar al convento. Se le llamó "Nené", "la nueva", "sucia", "china cochina", "hija del pecado", "india salvaje", "bizca", y al ser llamada Emmma se sorprende como también lo hace cuando oye hablar de Dios y de la Virgen, del cielo y del infierno, del diablo y de múltiples creaciones de la iglesia católica, totalmente desconocidas para ella.  Todo esto acompañado de tareas y castigos que le dieron a esta época un matiz tan oscuro que fue imposible borrar las huellas dolorosas de su primera infancia. Sus cortas alegrías y pequeñas sorpresas relatadas de manera jocosa pesaron poco frente al dechado de humillaciones que recibió en nombre de una comunidad religiosa de la provincia colombiana.  Aprendió a bordar con excelente desempeño, aunque al terminar su relato no sabía aún leer ni escribir. En cambio, ya sabía cómo burlar las ofensas recibidas y de alguna manera cómo enfrentar los retos de la vida.

Cantidad de recuerdos llenan las páginas de este libro -escrito a modo de cartas para el amigo y confidente Germán Arciniegas entre 1969 y 1997-  que fue imposible soltarlo de mis manos en menos de dos días. Sorprende la sinceridad de sus palabras, la intimidad de su relato y el hecho de contar su historia con una fuerza narrativa que atrapa y deja un sorprendente apego en sus lectores.  LVV   

lunes, 27 de mayo de 2013

MEMORIAS DE UN SINVERGÜENZA DE SIETE SUELAS de Ángela Becerra

“Vale la pena haber amado aunque sea solo una vez en la vida”.
 
“El amor es algo espontáneo que nace del fondo del ser y no obedece a ninguna estrategia”.

Resulta tentador asistir a nuestro propio funeral y ser conscientes de las vivencias y reacciones de cada uno de los asistentes ante nuestro deceso. Seguramente encontraremos seres acongojados por nuestra ausencia, otros participarán de una ceremonia a la que se llega  por compromiso social, y  también habrá quienes puedan disfrutarla porque significa un cambio en sus vidas que favorece sus intereses. Esto sucede en el libro Memorias de un sinvergüenza de siete suelas narrado por Angela Becerrra quien le da la palabra a tres personas en diferentes momentos. Una es Francisco, el protagonista de la historia, un hombre que salió de la pobreza extrema hasta llegar a conquistar la esfera más encumbrada; él muere, y ve pasar frente a su féretro innumerables personajes de toda clase y condición social, que llegan allí buscando al amigo fallecido o al enemigo que supo burlarse de ellos y necesitan pedirle cuentas. Las otras dos son mujeres que representaron un papel cercano en la vida de Francisco: Morgana su esposa rencorosa y vengativa, con quien ha tenido siete hijos y disfruta de su estado porque la ha hecho completamente infeliz; y Alma, su cuñada y primer y único amor que lo llora desconsolada, atreviéndose a desprender el velo de las apariencias sociales. Todo esto sucede en Sevilla, en el seno de una familia distinguida con fuerte protagonismo social y múltiples pecados que enmascara el dinero y la fama.

“Del odio se aprende mucho y rápido, quizás mucho más que del amor. Es un tipo de sentimiento que no puedes compartir con nadie por considerársele algo oscuro y rastrero que se adentra en el mundo de las bajas pasiones”.
 “No existe edad para la soledad. Es una bestia que ataca en cualquier momento”.
Una muestra del típico donjuanismo, de esa adicción a la seducción compulsiva que todavía hace mella en la sociedad del siglo XXI, muy propia de la cultura latina. Un seductor de mujeres, cínico, tramposo, embaucador, corruptor de políticos, conquistador de títulos y negocios, escalador de posiciones, manipulador de sentimientos, un sinvergüenza se siete suelas es el personaje central cargado de amor, odio, traición y seducción. Rompe con los límites del comportamiento humano y muestra marcados contrastes que van desde la máxima frustración hasta el máximo odio y erotismo. Cuesta entender su amor desmedido por Alma, aquella niña que conoció en su infancia y no ha podido olvidar, ni siquiera ahora cuando lo aterriza su repentina muerte, poniéndolo frente a su pasado.  A la vez, ella lo sorprende regalándole sus lágrimas y su tristeza. Un contraste fuerte en esta novela marcada por la agilidad y el humor.
Una obra que intenta darle un toque de realismo mágico, tan propio de la narrativa hispanoamericana del siglo pasado, pero resulta artificioso ese intento. Los pavos reales que utiliza como prueba de las multiples conquistas de su protagonista aparecen de una manera forzada y no logran impactar con su presencia, como tampoco producir el efecto demoledor en la vida de Francisco cuando eran sacrificados por Morgana. Por fortuna, puede sobrevivir la novela sin ellos. Sí, en cambio, muy valiosa la habilidad narrativa de la autora, esa capacidad de hacer el relato en tres personas, de hablar como un hombre, y de divertir en esa carrera loca de 81 capítulos y 453 páginas. LVV
“No hace falta morirse para saber que uno nace solo y muere solo. El acto de la muerte es un acto tan solitario… sin duda el más solitario de nuestra existencia”. 

domingo, 26 de mayo de 2013

LO QUE NO TIENE NOMBRE de Piedad Bonnett

“El dolor se apacigua al ser compartido con otros”
Parece comprensible la búsqueda de un desahogo diferente al de las lágrimas, y es a través de las palabras.  Son ellas el instrumento útil para abrir y cerrar las heridas, para atrapar en la memoria las vivencias de los seres ausentes, para retenerlos con una expresión móvil llena de recuerdos que no mueren. Así duela, así su autora, la escritora colombiana Piedad Bonnett, una madre valiente y generosa, se acerque a ese estado desconocido para muchos que raya con el delirio y la desesperación. Lo hace a la manera de un segundo parto, como ella misma lo dice, con dolor –un inconmensurable dolor-, pero también con satisfacción porque permite el cambio de la relación de su hijo con el mundo. Una manera especial de ayudarlo a encontrar la paz que no tuvo durante los últimos años de su vida, a pesar de que “Daniel no saltó, sino que voló en busca de su única posible libertad”.
Quizás resulte más fácil captar su dolor cuando se tiene un hijo de la misma edad que también está lejos del país buscando su crecimiento intelectual, cuando nos separan dos o tres años de vida, y cuando se es mujer y se está cerca de la literatura (en mi caso como lectora). Y no fue fácil. En tres tiempos abordé su lectura para poder digerir esta historia que conmueve y nos acerca a una realidad que parece lejana, pero que sentimos cerca por la sinceridad y el corazón de madre plasmados en cada una de sus páginas. Difícil para la escritora aceptar la enfermedad de su hijo, y más difícil aún su muerte que llega como una ráfaga asesina asestando el más duro golpe jamás vivido.
“¡Cómo iba a morirse alguien que estaba tan vivo!
¡Cómo iba a morirse él, que adoraba a Nueva York, y el parque con el sol y los conciertos y las mujeres bonitas!” 

Era necesario revivir los momentos cargados de gloria y de desesperación de un hijo inteligente, reflexivo, con sentido crítico, creativo, dedicado a su arte y a sus estudios, a esa lucha por un futuro digno, acorde a sus ideales. 

Era necesario rescatar los sentimientos de madre que conoce y confía en las capacidades de su hijo y espera el día en que sus sueños levanten vuelo porque han conquistado lo que tanto han luchado.
Era necesario auscultar en el mal de Daniel y llamar por su nombre a una enfermedad que a pesar de los avances de la ciencia choca aún en la mente de los especialistas, incapaces de acercarse a ella de manera adecuada.
Era necesario “lidiar con las palabras para tratar de bucear en el fondo de su mente, de sacudir el agua empozada buscando, no la verdad que no existe, sino que los rostros que tuvo en vida aparezcan en los reflejos vacilantes de la oscura superficie”.
Era necesario acercarse a su dolor y tratar de exorcizar el fantasma de su soledad y de la incomprensión de “esta tragedia brutal, intempestiva y aparentemente absurda”.
Era necesario finalmente levantar ese fantasma para dialogar con él e intentar darle un nombre, aunque no lo consiga. LVV

http://www.semana.com/cultura/articulo/vivir-duelo/336873-3