jueves, 9 de junio de 2016

LA FUNCIÓN DELTA de Rosa Montero



“Vivir es un ir aprendiendo miedos y pavores”
“No atino a comprender qué me ha pasado, cómo es posible que hoy yo sea ya vieja, quién me robó la edad, quien puso en mi rostro este disfraz de arrugas que siento tan extrañas”
Rosa Montero, la narradora y periodista española, nos regala una agradable novela, escrita con enorme riqueza expresiva y un conocimiento certero del género femenino. Quién mejor que ella para enfrentar a Lucía de 30 y a Lucía de 60 años, dos mundos totalmente apartados que entran en juego en una misma persona. La primera mujer aparece dueña del mundo y saturada de placeres, en una ciudad donde es productora de cine. Tres décadas después, cuesta verla sola, temerosa y rendida en una clínica por los efectos de su enfermedad. Se dedica entonces a evaluar sus vivencias, sus amores y desamores, y a describir valiosos conceptos sobre vida y la muerte. Porque quien está más cerca de la vejez tiene tiempo de mirar y medir todos los cambios físicos y emocionales que trae el paso de los años.
La protagonista de este libro quiso hacer cine “no para comunicarle nada a nadie, sino para atesorar instantes de fulgor, para adueñarse de esa intensidad”. Son unos minutos en los que llega a olvidarse de ella misma, siente la eternidad y experimenta un verdadero éxtasis. Sin embargo, son momentos pasajeros porque están seguidos por “el tedio, la grisura de las pequeñas soledades, los miedos”. Así vivió Lucía, enamorada de un hombre casado llamado Hipólito, amiga de Ricardo y al mismo tiempo, amante de Miguel. Una mujer, como ella misma lo dice, con falta de sentido posesivo, acostumbrada a ser siempre la tercera; pero también una mujer que a través de sus relaciones logra definir y valorar el amor hasta darle los matices de amor pasión y amor cómplice. Valoraciones que son diferentes si se compara su percepción con la de ellos.  Así mismo, enfrenta el tema de la vejez con pesimismo y rabia. “Somos la generación perdida”, dice mientras observa su piel decrépita, sus arrugas, su falsa serenidad y la proximidad de la muerte. Ante ella se horroriza y siente que su tiempo termina porque “va mordiendo pedazos de su vida”. Al final y ya cansada de esta lucha, asume la soledad con resignación, con esa capacidad para aprender a soportarla y vivir con ella; a la vez, parece que se esfuerza por aceptar la muerte.
La función delta, el nombre de esta obra, tiene amplia relación con los sentimientos y vivencias de su personaje central. “Hay momentos en los que nos sentimos compenetrados con alguien, verdaderamente unidos a otra persona, y al instante siguiente nos damos cuenta de que sólo era una ilusión y de que estamos completamente solos. A veces pensamos que nos podemos comunicar con los demás, y un minuto después estamos seguros de que la comunicación es imposible”. Así define Rosa Montero la función delta. En otras palabras son pensamientos que adquieren validez ante la fugacidad de la vida, ante la fragilidad del amor, la certeza de la soledad y la presencia inevitable de la muerte. Profundas reflexiones que involucran todos los fantasmas interiores que están presentes en nuestro diario vivir. LVV
 “El único amor posible es el amor pasión. Lo demás es claudicar y resignarse. (…) La pasión es el impulso creativo que mueve al mundo. Sin pasión no hay arte, sin pasión no hay genio. Y si renuncias a ella por cobardía, estás siendo derrotado, estás aceptando la monotonía y la rutina”. Ricardo
“El amor pasión es intelectual, te lo inventas, te lo imaginas, no arriesgas nada con él. Sufres y gozas solo tú, es un amor privado. El otro, el amor de cada día, el que te pone en compromiso con los demás, ése es el único real”. Lucía


martes, 22 de marzo de 2016

LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER de Svetlana Alexiévich

“Hija mía, para contar nuestra Historia hacen falta centenares de personas como usted. Para describir todos nuestros sufrimientos. Nuestras incontables lágrimas”.

“Recordar asusta, pero no recordar es aún más terrible”.

Una obra construida con voces de la vida diaria, con voces femeninas que desahogan su alma después de años de silencio. Empieza cuestionando por qué las mujeres no habían sido capaces de defender su historia, sus palabras, sus sentimientos. Se hace necesario entonces humanizar la guerra para hacerla ver diferente. Para ello hay que recordar y hacer de este acto creativo un arte que duele, pero que ayuda a contar infinitos sufrimientos y vivencias. Así, Svetlana Alexiévich, la periodista y escritora bielorrusa, Premio Nobel de Literatura 2015, entrevista a cientos de mujeres -alrededor de 500 entrevistas- que parecen escuchar el sonido de su alma y lo verifican con palabras. Lee las voces de estos testigos humildes y sencillos y las transforma en literatura.  Y escucha con atención su dolor y sus silencios. Imposible grabar los ojos, las manos, el llanto, el asombro, las emociones de ellas. Termina escribiendo no sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra, la historia de sus sentimientos, de sus vivencias, de su alma. La historia de las mujeres en la guerra. Una guerra femenina que tiene sus propias palabras y su propio llanto. Tiene también “sus propios colores, olores, sonidos, su iluminación y espacio”. Es decir, tiene su propia fantasía, sin perder la pista del espíritu humano, “allí donde el sufrimiento transforma al hombre pequeño en un gran hombre”. Sus historias fueron ocultadas por la censura y afortunadamente en el año 2002 fueron recuperadas en un marco de sinceridad y libertad. Toda una carga de experiencias dolorosas relatadas con odio, perplejidad y hasta ternura que sus relatoras ya no quieren recordar. “Un grito que debe guardarse en algún lugar del mundo”, voces que se suman en “un mar de lágrimas”, pero que terminan ratificando ese amor por la vida y considerándola el regalo más grande.

“¿Qué es la felicidad? Es encontrar entre los caídos a alguien con vida”.

“Lo más espantoso de la guerra es la muerte, es tener que llevar calzones de hombre”.

 “No todo el mundo es capaz de someterse a la disciplina militar y la naturaleza femenina se opone al régimen del ejército”.

 “Matar con tus propias manos produce miedo”.

 “La guerra huele a hombre”.

“Nada del color de la sangre”.

“Para mí las armas nunca han sido bellas, me es del todo incomprensible la admiración que sienten los hombres ante una pistola. Yo soy mujer”.

“Si renuncias a ser mujer, no sobrevives en la guerra”.

“Muy pronto, ya en las primeras conversaciones, me di cuenta: independientemente del tema concreto del que hablaran, incluso hablando de la muerte, las mujeres siempre mencionaban la belleza, ese eje indestructible de su existencia”. (Svetlana Alexiévich)

¿Qué información exacta recoge la periodista-escritora para hacer su libro? La historia de las mujeres soviéticas que van a la guerra deseosas de participar en el Ejército Rojo durante la II Guerra Mundial. Quieren ayudar a su patria a vencer a los alemanes y demostrar el amor a su país, sintiéndose grandes e iguales a sus compañeros. Imposible quedarse en casa esperando calladamente el triunfo o la derrota. Se les niega la posibilidad de emprender esta aventura  e insisten una y muchas veces. Al lograrlo solo encuentran tragedia y desolación; solo ven hambre, dolor y sangre. ¿A dónde han llegado? A un infierno pleno de llamas donde no hay más que muerte y miseria. Sin embargo, ninguna de ellas renuncia a esta locura y asumen diferentes puestos según su capacitación y sus posibilidades. Se convierten en enfermeras, cocineras, lavanderas, guardianas, peluqueras, fotógrafas, ayudante de los barcos, portadoras de armas, francotiradoras, médicos, pilotos, constructoras de puentes y hasta jefes de los hombres que no podían entender cómo llegaron allí. Sus compañeros las respetan y las valoran inmensamente, al tiempo que terminan descubriendo en ellas su coraje y valentía. Era valioso verlas en la guerra; su voz, su sola presencia lo cambiaba todo. Mientras a diario perdían la vida decenas y cientos de sus compañeros, ellas lograban sobrevivir y eran sus enfermeras, sus sanadoras o su último consuelo. Eran incapaces de dejar tantos heridos, mutilados, quemados, “muertos tirados por ahí”. Enfrentaban, con demasiado temor, el hecho de matar. Enfrentaban también el frío que todo lo congela, hasta sus lágrimas. Todo lo veían negro, solo la sangre era de color diferente, un color que terminaron odiando y muchas veces se niegan a usarlo. Vestían ropa sucia y ensangrentada. No obstante, sabían rescatar en algún momento su esencia femenina y eran incapaces de olvidar sus adornos, sus aretes, sus perfumes, sus prendas de vestir, los objetos que las hacían sentir vivas y guapas. Hasta bordaban en los pocos ratos libres que tenían. Resaltaban el valor de la charla y el miedo a verse feas, incluso después de morir. Debían olvidar a sus propios hijos que concibieron en la guerra y sufrían por tener que dejarlos. Era más fuerte su espíritu patriótico. Necesitaban rezar en silencio, muchas veces, aunque no creyeran. También tenían como fármaco al amor. El que las protegía y les daba la fuerza necesaria para sobrevivir y con el que vivieron los mejores momentos; aunque otras pensaban que “en ese ambiente el amor moriría al instante”.

Y al regresar de la guerra, “llevan encima el olor de la sangre, el color rojo de ella”. Se sienten viejas e inadaptadas, callan porque nadie quiere darles trabajo, prefieren pasar desapercibidas y perder el subsidio que se les da a los excombatientes porque son rechazadas por la sociedad. Los héroes y vencedores son ellos. “Bielorrusia recién liberada está cargada de hombres”, no hay mujeres. No entienden cómo después de tener la amistad y la protección de ellos en la guerra, además de su bondad y su calor humano, son ignoradas por ellos. Les dieron la espalda. No faltan los insultos y las palabras fuertes que las hace sentir inferiores. Además muchas gritan en la noche mientras duermen, sufren de pesadillas, las persiguen los ladridos de los perros, los soldados alemanes, las estatuas de moribundos; a su alrededor todo zumba y cruje. “Llega el verano y parece que la guerra empezara de nuevo”. El alma del ser humano envejece. 

Difícil para Svetlana Alexiévich reconstruir ese pasado, ver y comprender lo incomprensible, hallar sentido a los hechos vividos. Después de todo, esas mujeres se convirtieron en testigos de esa memoria, de lo que la gente recuerda, de cómo lo recuerda, de lo que quiere comentar y de lo que prefiere olvidar. Es como reencontrar dos personas diferentes: la de antes y la de después de la guerra. Finalmente, terminan no conociendo el mundo sin guerra y descubren que “la guerra es una vivencia demasiado íntima e igual de infinita que la vida humana”, siendo mucho más grande la vida humana. L.V.V.


"Las escucho cuando hablan... Las escucho cuando están en silencio... Para mí, tanto las palabras como el silencio son el texto". (Svetlana Alexiévich)


lunes, 1 de febrero de 2016

CONTIGO EN LA DISTANCIA de Carla Guelfenbein


“En algún lugar del planeta alguien cargaba con tu muerte. Esta certeza creció con los días, las semanas, los meses, golpeó mi conciencia hasta volverse insoportable. Pero ¿quién?, ¿por qué? Nunca imaginé que la respuesta pudiera estar tan cerca que, al dar la vuelta, me encontraría conmigo mismo”.

Así comienza esta obra de Carla Guelfenbein, la escritora chilena galardonada con el Premio Afaguara de Novela 2015, que estudió biología y diseño en Inglaterra, trabajó como diseñadora en agencias de publicidad y fue directora de arte y editora de moda en su país. Este premio se le concedió por escribir “una novela de suspenso literario, construida con gran eficacia narrativa en torno a un memorable personaje femenino y al poder de la genialidad”. Además porque “la autora ha sabido entrelazar amores y enigmas con una escritura a la vez compleja y transparente. Centrada en la ciudad de Santiago de Chile, la historia abarca tres generaciones que, sin saberlo, comparten un secreto poético que es al mismo tiempo un secreto existencial”, así lo aseguró el jurado de este valioso galardón.

En la novela, como lo podemos leer al comienzo, encontramos a Daniel, un joven arquitecto, planteándose la causa de la muerte de la escritora Vera Sigall. Se niega a aceptarla como natural y emprende una búsqueda que le permitirá acercarse más a su venerada y confidente vecina, 50 años mayor que él. No será fácil puesto que desconoce a su familia y a personas cercanas a ella; solo sabe de su relación con Horacio Infante, otro reconocido escritor al que ha tratado de contactar y parece no tener respuesta pues se halla lejos de su país. La muerte de la escritora y la tarea que ha iniciado son incompatibles en su relación con Gracia, su esposa, que quiso celebrar su séptimo aniversario de bodas y no fue posible. Daniel fue incapaz de abandonar a Vera y arriesgó su matrimonio, ya que permaneció al lado de ella durante muchas semanas en la clínica donde estuvo inconsciente después de haber rodado por las escalas de su residencia. Hasta allí llegó también Emilia que hizo su viaje desde Francia para terminar su tesis sobre la obra de Vera Sigall, gracias a la ayuda de Horacio Infante. Fue difícil para esta joven desprenderse de su mundo y de su relación con Jerome, su novio “celestial”, “con quien no tenía espacio para lo terrenal”. Y le costó más acercarse a su admirada escritora, en estado de coma, y a ese acompañante silencioso durante horas y días interminables. Sin embargo, Daniel y Emilia logran entablar una relación que poco a poco irá atando cabos sobre la situación real de Vera Sigall, su vida y su obra. Serán cuatro personajes que mostrarán una historia que se cruza entre ellos y los atrapará inexorablemente. Descubrirán un mundo diferente al que habitan y se sorprenderán con los hallazgos encontrados.

“Contigo en la distancia” es una novela que sorprende por su pureza y serenidad ya que presenta una prosa limpia y cargada de intimidad que nos involucra fácilmente con el mundo interno de sus personajes y con las situaciones planteadas. Juntos asumimos esa investigación policíaca que nos llevará a profundizar en el alma de cada uno: de la enigmática, feminista y muy inteligente Vera Sigall, del vistoso y engreído escritor Horacio Infante, del arquitecto Daniel que aún no logra consolidar su carrera y ha descuidado su relación de pareja,  y de Emilia quien debe superar su miedo al contacto físico con un hombre y a relacionarse con los demás.

Karla Guelfenbein  nos plantea una historia interesante que tiene como característica esencial el amor, ese amor que invade las relaciones humanas, que se apodera de ellas y que marca los repliegues que son la causa de la distancia y de los afectos imposibles. Así Daniel, Emilia y Horacio nos van contando esta historia en 53 capítulos donde cada uno revela su fortaleza y fragilidad, y nos descubre todos los misterios que encierra Vera Sigall, su personaje central. Una novela digna de este valioso premio. L.V.V.


"… Pero entonces tú me hablabas de la voracidad del amor, su ansia por tragarse al ser amado y por lograr que este respire tan solo a través de nosotros. Pero sobre todo, me hablabas de ese deseo oculto que tiene el amor de llevarse a cabo sin transacciones ni palabras, movido tan solo por su propia esencia, por su supuesta incondicionalidad”.

“Volví a pensar en ese sitio del otro que nadie puede alcanzar. Cuán errado estaba al creer que aquello que se podía ver y tocar constituía la realidad. La vida verdadera ocurre en ese otro espacio, oculta bajo la apariencia material de las cosas”.


"…quienes se ocultan tras los muros del conocimiento y la razón pierden su capacidad de ver la fosforescencia de las cosas”.

"…pensé en el gigantesco potencial destructivo que tiene la adversidad. El amor radica en la capacidad de resistirla junto al otro”.

“No hay nada más destructivo para el amor que el desprecio a uno mismo”.



jueves, 28 de enero de 2016

YO SOY MALALA

"Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución".
"Ser arrancado del país que amas es algo que no deseo a nadie".


Un libro editado para adolescentes y jóvenes, pero de interés para todas las personas. Fue publicado por la Editorial Alianza en noviembre de 2013 y se convirtió en la carta de presentación de la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz, en el año 2014. Su protagonista es la misma escritora quien contó con la colaboración de la periodista inglesa Christina Lamb.

En primera persona, Malala Yousafzai nos relata su vida en Mingora, una ciudad pakistaní ubicada en el valle de Swat, donde nació y creció en un hogar que favoreció su calidad de mujer y no la condenó al olvido. Allí, al lado de sus padres y hermanos, se fortaleció hasta el punto de vencer innumerables dificultades para educarse en un medio que privilegia la educación de los hombres y es dominado por los grupos talibanes que siembran el terror y atacan por doquier en nombre de su religión. La mujer debe ocultarse en su hogar, no puede ir a la escuela, ni salir sola a la calle. Es un ser que no cuenta en la vida civil y debe cubrir su rostro y su cuerpo cuando sale de casa. No fue fácil para ella enfrentar esta situación y con la ayuda de su padre, otro incansable luchador de la educación, se hizo grande siendo aún pequeña. Fue la voz de los grupos sometidos, la voz de una niña con palabras de mujer, la voz de un cuerpo pequeño albergando un alma grande. Atendió entonces la invitación de la BBC de crear un blog donde dio a conocer la lucha de su familia por el acceso de sus congéneres a la escuela, y compartió sus experiencias como mujer víctima del régimen talibán en foros internacionales y en conferencias a través de internet. Fue protegida con el seudónimo Gul Makai por algún tiempo, hasta que fue atacada en un bus cuando regresaba a casa de su escuela. En ese momento fue herida con dos de sus compañeras y contaba con solo 15 años. Esta brutal agresión de manos de talibanes, que la tuvo al borde de la muerte durante varias semanas, le permitió encontrar la solidaridad mundial en torno a su recuperación. Tras pasar por varios hospitales en distintas ciudades, llegó al Hospital Reina Sofía de Birmingham, en Inglaterra, donde finalmente, y después de múltiples intervenciones, logró sobrevivir.  Difícil para ella y para su familia, despegarse de su tierra, de sus amigos y de sus costumbres; pero debió hacerlo. 

Ahora, con 17 años, ubicada lejos de su hogar por razones de seguridad, es una de las líderes políticas más jóvenes que asume con valentía la defensa de los derechos humanos, en especial el derecho a la educación sin importar raza, religión, militancia política, ni sexo. Es un símbolo de la lucha de la mujer. Sus palabras hacen eco en los mandatarios de todo el mundo y gracias a ella, se espera una transformación de la sociedad en la que ningún niño se quede sin escuela y todos cuenten con los recursos y la seguridad para ir a ella. Mensaje que tiene como prioridad a las niñas de Pakistán y Afganistán. No concibe el mundo con tantas contradicciones y tanta desigualdad, y su voz traspasa continentes en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria. Muy valiosa su confesión a través de este libro. L.V.V.

lunes, 2 de noviembre de 2015

LA DESPEDIDA de Milan Kundera


El hombre y sus manifestaciones en la vida diaria. El hombre, sus caprichos y necesidades. El hombre, ese ser a quien todos tememos, pero también amamos. Difícil entonces para este escritor enfrentar ese conocimiento profundo que tiene de él y hacerlo realidad en su novela LA DESPEDIDA. ¿Vale entonces la pena que el hombre viva en esta tierra? Parece que no. Él prefiere “liberar al planeta de las garras de él” y asumirlo con todos sus defectos para hacerlo más oscuro y menos deseable.

Con una profundidad filosófica y también con una gran sencillez, Milán Kundera plantea múltiples temas que poco a poco van apareciendo a través de la relación entre sus personajes, y la descripción de sus actitudes y decisiones.  Como él mismo lo expresa: “La vida en pareja, el sexo, el erotismo, la pérdida de la felicidad, el miedo a la soledad, la maternidad, la paternidad, el aborto, la insatisfacción, la infidelidad, el deseo, los celos, la fugacidad de los sentimientos, la hipocresía, la indiferencia, la muerte, la celebridad, la riqueza, el poder, la belleza, la política y el exilio entre otros, forman parte del catálogo temático de esta obra”. Así, en la década de 1970, ocho personajes terminan reunidos en un balneario de un pueblo checo donde se ofrecen tratamientos de fertilidad y donde cada uno de ellos vive los más oscuros sentimientos y variadas intenciones. Allí Kundera nos acerca a ese mundo sin escrúpulos cargado de maldad que rodea a cada uno de sus personajes: una joven y bella enfermera que quiere quedar en embarazo, un trompetista famoso y mujeriego y su celosa esposa, un joven mecánico enamorado de la enfermera, un ex convicto que llega a despedirse de Olga -una paciente del balneario e hija de un amigo asesinado por ideales políticos-, un ginecólogo inescrupuloso que atiende a la población femenina de la que se cree dueño, y un americano rico y excéntrico que presenta problemas de salud. Allí es donde intenta hacer una profunda reflexión sobre la vida.
La novela, en la que se aprecia el conocimiento que Kundera tiene del hombre, está dividida en cinco partes, cada una de las cuales corresponde a las vivencias de sus personajes en cinco días. En ellos encontramos variados diálogos e interesantes monólogos interiores. Llega al lector a veces con sorpresa y otras veces con naturalidad, haciendo de su lectura un juego interesante. 


viernes, 11 de septiembre de 2015

EL CUADERNO DE MAYA de Isabel Allende

“Tengo tatuada en la muñeca izquierda el año en que murió mi Popo: 2005. En febrero supimos que estaba enfermo, en agosto lo despedimos, en septiembre cumplí dieciséis y mi familia se deshizo en migajas".

"Dicen que al cabo de unos meses viviendo en la calle, uno acaba definitivamente marginado, porque se adquiere traza de indigente, se pierde la identidad y la red social. En mi caso fue más rápido, bastaron tres semanas para irme al fondo”.

Maya Vidal nos entrega el relato de su vida, en diversos fragmentos, dando énfasis a los 18 años, época en que dio un vuelco total a su existencia. Un personaje que, como nos lo cuenta la propia Isabel Allende, la ha hecho sufrir demasiado. No es fácil tener a Maya en Berkeley, California, muy protegida al lado de sus abuelos durante años, pasarla luego a vivir en Las Vegas en las peores condiciones que un ser humano pueda soportar, para finalmente terminar en una isla desconocida de Sur América, Chiloé, al norte de Chile. Así, esta hija de una supuesta princesa de Leponia de las brumas escandinavas y de un piloto entregado a sus aventuras lejos de su hogar, educada por su enérgica abuela Nina y por su encantador abuelo Popo, se enfrenta a tres vidas diferentes que transformarán su existencia y la prepararán para salir fortalecida después de múltiples dificultades. Nina y Popo serán su baluarte y quienes le darán las armas para sobrellevar su más terrible tormento: su adicción al alcohol y a las drogas, que de la mano de la delincuencia y la prostitución, la llevarán perdida por las calles durante meses. Por fortuna, Maya reconoce el papel de ese hombre grande y maravilloso que fue su abuelo y que más tarde pudo reemplazar por Manuel Arias, el personaje que también admiró y estuvo a su lado mientras se alejó del mundo y borraba de su mente ese viaje a las tinieblas que tuvo que hacer para salvarse. De igual manera, tampoco olvida a los habitantes de esas lejanas tierras de América, ese pueblo mágico que la respetó y la quiso, y donde se abasteció de la mejor energía para recuperarse y seguir viviendo.

El cuaderno de Maya se ocupa de describir dos mundos opuestos, uno cargado de modernismo y tecnología y otro carente de recursos, en el que dominan las relaciones y la amistad. La sociedad de consumo frente a la vida provinciana plena de satisfacciones personales y de vínculos sociales enriquecedores son la fuente de esta novela. Además, nos plantea temas importantes fuera de la drogadicción, como el amor, los lazos familiares, la libertad, Chile y la dictadura, y la tradición cultural y mitológica de sus habitantes. Una novela escrita con la intención de satisfacer la propuesta de los nietos de Isabel Allende: escribir algo que fuera de su interés. Está narrada en primera persona por la propia Maya y tiene ese atractivo que siempre encontramos en las obras de esta escritora chilena: Un puñado de aventuras que consiguen toda la atención del lector y lo envuelve en ese halo mágico que ella nunca abandona. LVV

“Me había dado cuenta de que en la escritura la dicha no sirve para nada –sin sufrimiento no hay historia- y saboreaba en secreto el apodo de huérfana, porque los únicos huérfanos en mi radar eran los de los cuentos clásicos, todos muy desgraciados”.

 “Venimos al mundo con ciertos naipes en la mano y hacemos nuestro juego; con naipes similares una persona puede hundirse y otra superarse”.

 “Si tu destino es nacer ciega, no estás obligada a sentarte en el metro a tocar la flauta, puedes desarrollar el olfato y convertirte en catadora de vinos”.

“La vida es una tapicería que se borda día a día con hilos de muchos colores, unos pesados y oscuros, otros delgados y luminosos, todos los hilos sirven”.

 “Nunca, ni ebria ni drogada, pude evadirme del sentimiento de profunda degradación, pero siempre estuvo mi abuelo mirándome, sufriendo por mí”.

jueves, 27 de agosto de 2015

NO DIGAS NOCHE de Amos Oz

“Llegué a casa de noche, muerta de calor y cansancio, y me lo encontré sentado en un sillón de la sala, a oscuras y en silencio. Otra vez la total inactividad, para recordarme que mi actividad implica su soledad”. Noa

“Una salamanquesa cuyos ojos de piedra siguen en la oscuridad el revoloteo de un insecto multicolor en el foco de luz, así la veo yo”. Noa


“Se domina hasta en las peleas. Es cauta, siempre tiene puesto el pie en el freno. Yo también soy cuidadoso y conozco los límites. Es como cuando dos cristales se tocan y retroceden a tiempo”. Teo


En Tel Keidar, un tranquilo pueblo israelí de ocho mil habitantes, Teo y Noa van contando su vida que poco se asemeja en las labores cotidianas. Son una pareja de 60 y 45 años, que intenta darle sentido a su existencia en medio del desierto de Neguev. Él se muestra muy dedicado al descanso, a su oficina que algunas veces frecuenta, a sus conocidos con los que comparte un buen tiempo, a observar el paisaje tranquilo y poco bullicioso, y a proteger sin acoso a la mujer que ama. Ella, en cambio, “siempre corriendo detrás del tiempo”, va todos los días al instituto local donde dicta clases de literatura y tiene alumnos extranjeros, asiste a reuniones laborales y de carácter activista, corre al supermercado, a las vueltas del hogar y muchas veces viaja con motivo de su trabajo. Sale, decide y se ausenta sin percatarse de la protección de su esposo,a quien a veces parece evitarlo. Ambos se observan y se descubren ajenos en sus vidas, pero prima un gran respeto que ayuda a que sus encuentros en casa sean gratos y muchos veces amorosos. Sin embargo, parecen no hallar semejanza y mientras Noa lo juzga perezoso y poco activo, Teo la ve cansada, con sus manos desgastadas y aparentando con ello más edad de la que realmente tiene. Es fácil percibir a ambos muy vitales e ingeniosos hasta el punto de encontrar, con el paso de los días, más valor en la madurez y sabiduría de Teo. Es cuando aparece la imagen de Emanuel Orvieto, un alumno de Noa que se suicida y sin darse cuenta, ella asume la responsabilidad de perpetuar su memoria. ¿Hará realidad el Centro de Rehabilitación de Drogadictos que le propone el padre de éste?


Un relato de los gustos, costumbres, sensibilidades y deseos de esta pareja. También de sus hastíos, temores, silencios y vacíos. Todo un contraste en la manera de percibir la vida es esta interesante novela, a su vez lenta y de corte intimista. En primera persona, cada uno nos va contando sus vivencias en una versión alterna y, como espectadores, asistimos a ese desgranar de días y de noches en los que podemos ser partícipes de su intimidad y valorar así la percepción de su diario vivir. Teo y Noa, Noa y Teo. No es fácil asimilar la puesta en común de estos dos seres que intentan compartir momentos de su existencia y que les cuesta ubicarse frente a frente para evaluarse; incluso ante la realidad de no estar casados, parecen asumir una actitud de liberación y de rechazo al mismo tiempo. Y al lado de ellos, los amigos y habitantes de Tel Keidar que igualmente aparecen retratados con la intención de darle a este pueblo una imagen de paz y de concordia. Aquí se trasladan los deseos de su autor, Amos Oz, de buscar la convivencia pacífica entre palestinos e israelíes, como lo ha hecho en muchas de sus obras y en los movimientos pacifistas que ha creado y defendido. LVV

"El que tiene un poco de piedad, encontrará piedad por todas partes".

"Las palabras son una trampa".


viernes, 8 de mayo de 2015

AL SUR DE LA FRONTERA, AL OESTE DEL SOL de Haruki Murakami

“Jamás en la vida había querido perjudicar a nadie. Pero, fueran cuales fueran mis motivos o intenciones, si me empujaban, podía convertirme en un ser egoísta y cruel. Un ser humano que, esgrimiendo razones plausibles, infligía una herida certera y definitiva”

“Si llueve, las plantas florecen; si no llueve se secan. Los insectos son devorados por las lagartijas; y las lagartijas, por los pájaros. Pero, en definitiva, todos acaban muriendo. Y, después de muertos, se secan. Cuando una generación muere, la sucede la siguiente. Pero, al final sólo queda el desierto. El desierto es lo único que vive de verdad” 
Nacer en “la primera semana del primer del primer año de la segunda mitad del siglo XX” pareciera marcar la vida de Hajime –que significa “principio”– y señalarle buenos rumbos. Leyendo su historia encontramos que no careció de bienestar ni de fortuna. Creció en un hogar de clase media, tuvo una buena educación, contó con una esposa fiel y dos hijas, y aunque inicialmente trabajó con desgano en las tareas propias de la carrera que estudió, pudo cambiar su empleo por el manejo de su propio negocio,  gracias al apoyo económico de su suegro. En otras palabras y a la vista de todos, era un hombre afortunado y con excelente estabilidad económica. Sin embargo, estuvo marcado por el recuerdo de dos mujeres que amarraron su vida para siempre. La primera fue Shimamoto a quien conoció de niña y le ayudó a superar esa sensación de imperfección y de inferioridad producida por su imagen de “hijo único”. Ambos compartieron los años de primaria con disfrute pleno de su compañía, en medio del gusto por la música y la lectura. Al pasar al instituto a hacer su bachillerato, Hajime se va olvidando de Shimamoto y en este nuevo lugar encuentra a Izumi. Con ella establece una relación diferente, pues no demuestra interés por sus gustos, pero quiere desfogar en ella sus deseos de adolescente. No es fácil lograrlo y tiene que cambiar sus impulsos por tiernos besos y abrazos.  Salen un buen tiempo y el ingreso a la Universidad marca la separación de ellos. Ya no coinciden los planes de ambos: él con deseos de marcharse y ella de retenerlo. Ambas historias constituyen un pasado que se atreve a reaparecer con una huella de fatalidad.
Haruki Murakami, de nacionalidad japonesa y uno de los escritores más destacados de este siglo, hace uso de estas memorias para darle cuerpo a una trama compleja. En ella encuadra todas las vivencias de Hajime en torno a la presencia de estas dos mujeres. Ambas se hacen presentes al comienzo de su historia, luego desparecen mientras nuestro protagonista crece y va alcanzando el éxito, y terminan marcándole un rumbo final inesperado. Aparecen con tal fuerza, que de inmediato cambian la normalidad que lo mantiene en pie. Es la seguridad de todo lo que tiene, contra la inseguridad de lo que quizás debió alcanzar. Sin temor, Hajime regresa al pasado e intenta remover las cenizas de lo que no pudo ser. Shimamoto logra invadirlo de nuevo con una intensidad tan grande que lo lleva al borde del abismo, mientras que Izumi es puesta de nuevo por su autor, sólo unos instantes pero con la misma intención. Surgen como fantasmas que se aferran con fuerza a su víctima y quieren vencerla. Todo parece llegar “al sur de la frontera, al oeste del sol” donde la fiebre siberiana lleva a la muerte a quienes viven allí, en ese lugar donde solo ven el sol por todos los lados y nada más.
Esta novela, de 266 páginas, nos pinta al hombre moderno, que llega a estar insatisfecho con todo lo que posee, hasta el punto de poner en riesgo su felicidad. Ese deseo de querer más y buscarlo incansablemente, aun en contra de sus principios, marca esa sensación de dualidad y desajuste que puede hundirlo y generar su propio fin. LVV

sábado, 14 de marzo de 2015

LA OCULTA de Héctor Abad Faciolince

Ir a Cartagena al Hay Festival 2015 fue un encuentro con la literatura, con la realidad colombiana, con la belleza de Cartagena y especialmente con la palabra. A través de ella, pude conocer al autor de esta novela y sus apreciaciones sobre de origen de ella, las influencias reales que transmitió, la calidad de las  historias allí consignadas,  y sobre todo ese sentimiento antioqueño que se hace presente en cada de una de sus líneas. Esto hizo más grata su lectura y seguramente más cercana mi apreciación de la obra. No siempre se está al frente de quien admiramos y podemos contar con su firma y su dedicatoria entre las páginas de un libro.


"Recordar es como un abrazo que se les da los fantasmas
que hicieron posible nuestra vida aquí."

LA OCULTA es el nombre de una finca situada en el suroeste antioqueño que permite desarrollar un relato cargado de historia, de apego a la tierra, de unión familiar y de múltiples vivencias en las que no puede estar ajena la realidad colombiana. Una realidad que parece estar siempre marcada de sangre, dolor y abandono. Son 150 años contados a partir del fenómeno de la colonización antioqueña, cuando se inicia la búsqueda de un lugar adecuado para fundar un pueblo, con familias capaces de abrir el monte, enfrentarse a la naturaleza salvaje y emprender la tarea de construir su hogar. Admirable labor en la que primó el respeto y la igualdad ya que todos compartían el trabajo y su producto era administrado equitativamente. Qué tan lejos estaban de los tiempos modernos cuando prima el deseo de poseer sin importar las condiciones del otro, cuando hay hambre y miseria, cuando la descomposición social todo lo invade, y asistimos a la muerte de la vida. Muere el paisaje, muere la familia, mueren los valores, las costumbres y la placidez del campo.   

Esta historia y las vivencias de la familia Ángel aparecen contadas en primera persona por tres relatores: Pilar, Eva y Antonio. Son los hijos de doña Anita y don Jacobo, herederos de La Oculta, una finca situada en el municipio de Jericó. Un sitio obligado para ellos, ese terruño que atrae y que se convierte en el hogar que se resisten a perder. Allí comparten sus vacaciones, sus navidades, las celebraciones familiares y su tiempo libre. Es el lugar donde se reúnen todos los hijos, nietos y biznietos. Imposible negarse a disfrutar de la casa de campo, del lago al fondo de ésta, de la placidez de su paisaje, de la generosidad de la tierra productiva, de los agregados dispuestos a servir en todo momento y del regocijo familiar. Allí se nada, se monta a caballo, se disfruta de los pájaros, de las flores, de los frutos, de la tierra, del agua, del aire, de las montañas, de los pueblos cercanos. Sin embargo, el tiempo pasa y llegan los cambios que producen desazón. El campo se transforma con la intromisión de la contemporaneidad incluyendo la cultura narco y la presencia de grupos guerrilleros y paramilitares. Sus habitantes son otros, otras las costumbres y ya nada queda de esos inicios.

Una novela interesante sobre el apego a la tierra, como su autor bien lo expresa. Vale la pena leer sus 347 páginas y meternos en su paisaje y en su historia. LVV


“Colombia fue y volverá a ser una tierra prometida, cuando estemos en paz y volvamos al campo extenso y bellísimo que tenemos y que no hemos visto porque llevamos 30 años atrincherados en las ciudades. Colombia debe volver al campo, de donde venimos todos”.

http://www.elcolombiano.com/hector-abad-faciolince-lee-fragmento-de-la-oculta-en-jerico-LH801094 

domingo, 18 de enero de 2015

CIELO PARCIALMENTE NUBLADO de Octavio Escobar Giraldo


Por fin tuve entre mis manos uno de los libros de Octavio Escobar, un escritor colombiano nacido en Manizales y de gran valor en las letras que circulan por este lado del planeta.  Es numerosa su producción literaria y son muchos los reconocimientos que ha recibido y que le dan peso a su trabajo como narrador de temas de actualidad y verdadero novelista.

Entretenida su obra Cielo parcialmente nublado y sobre todo interesante para quien ha vivido en su misma ciudad, recorrido sus mismas calles y disfrutado el sabor de su tierra y de una época cuyo aliento se ha quedado grabado en la piel. Debo añadir, para quien ha sido partícipe del desarrollo de su ciudad y de los interminables conflictos que hemos vivido por cuenta de la violencia. Así, al lado de su protagonista, un observador callado y preciso, es fácil captar la intención del autor. Vemos como, a través de su relato, vuelve a sus raíces, a su familia, a su ciudad, a ese sitio que lo vio crecer y que le regaló buena parte de sus vivencias y de esa manera de enfrentar el mundo. Desde España, llega con la obligación de ver a su padre que se encuentra enfermo por la situación que vive Colombia frente a los grupos armados y un posible tratado de paz con la guerrilla. Observa y detalla a cada persona, cada objeto, cada situación y costumbre. Le interesa interactuar con todos, volver a ese mundo cargado de recuerdos y de deseos, y al final descubre que todo es diferente. Ya no pertenece a ese país que teme por su violencia e injusticia, a esa Colombia de los años 90 plagada de sangre y fatalidad, a esa patria que añora y que le inquieta encontrar de frente. Se siente extraño y no logra encajar en este ambiente de tensión. Sin embargo, sale ileso de muchos momentos que presagia como peligrosos y a punto de acabar con su tranquilidad. Logra, eso sí, acercarse  sus padres y a su hermana que ama y que hacen todo lo posible por brindarle los mejores días de su estancia en Manizales. Un acercamiento que valora, pero que se ve opacado por el deseo de regresar a ese país donde trabaja, tiene a su esposa y a su hija, unos cuantos amigos y un sencillo trabajo. No muestra el más mínimo interés por lo suyo, por ese mundo que debió dejar y que ahora ve lejano e inaceptable. En definitiva, es un extranjero más, invadido por un miedo que amenaza su cotidianidad y que lo lleva a un verdadero desarraigo afectivo. 
 
Un buen manejo de diálogos agilizan esta obra y le dan un cuerpo cinematográfico que fluye con facilidad. Se percibe también una combinación del carácter histórico y sentimental de su contenido. Como en un duelo, su protagonista  se enfrenta a su pasado, a su mundo interior, a sus conflictos hasta llegar al contacto con su tierra y con la triste realidad colombiana que prefiere evadir. Un cielo parcialmente nublado es lo que teme y  prefiere marcharse.

miércoles, 14 de enero de 2015

CONTRA EL VIENTO de Ángeles Caso


"Nunca he sabido si es más duro no poseer jamás la gloria o haberla conocido por un momento y perderla después”.
“La vida tomará su propio impulso, girará sobre sí misma, dará volteretas, irá arriba o abajo repentinamente enloquecida, brutal y nos empujará a su capricho, hacia el paraíso o el abismo, al margen de nuestro esfuerzo y nuestros méritos”.
“¿Quién vivió mejor? Eso no lo sabe nadie, cada cual hace lo que puede y siente. Nunca se sabe nada. Se escoge un camino, pensando que es el mejor, calculando los pasos que te van a llevar a una vida feliz, pero ningún cálculo sirve”.

Respetable la elección de Sao, la protagonista de esta historia, como la persona que más se admira en el mundo porque ha sido capaz de sobrevivir a múltiples situaciones que parecen imposibles de enfrentar. Esto lo dice quien inicia el relato y es cómplice de todas las aventuras que vive Sao, una mulata de Cabo Verde que nació en el monte y creció lejos de su madre buscando aquí y allá todas las maneras de salir adelante, sin lograr cumplir sus sueños e invadida por la soledad, la pobreza y el desamor. En contraste con esto, la hermana de Miguel, Antonio, Ernesto y Javier, no se cansa de alabar la existencia de Sao, porque ella que todo lo ha tenido, ha vivido encerrada en sus miedos, invadida por el temor a los cambios y angustiada frente al riesgo. Seguramente lo heredó de su progenitora, incapaz de reír y de cantar en su hogar, incapaz de desafiar su destino al lado de un hombre machista y dominante que solo supo crear odio y amargura a su alrededor, incapaz de transmitir a sus hijos la fortaleza necesaria para lograr una vida plena, así tenga que enfrentar múltiples retos.
Toda una crítica social es este Premio Planeta 2009. Una descripción de la pobreza y las condiciones que soportan muchos seres abatidos por la falta de dinero para salir adelante y sobre todo por tener un color de piel que los margina y una condición femenina que acentúa esta situación. Es la lucha que deben llevar a cabo día tras día, enfrentando diferentes patrones, sobreviviendo con salarios miserables, viajando de un lugar a otro, soportando humillaciones y negativas; pero siempre con la ilusión de encontrar un día mejor. Tal vez, es esta la cara positiva de Sao, la que le permite reconciliarse a ratos con la dulzura, con el amor y con la amistad, aunque al final tenga que sobrellevar el olvido. Son miles los retos para esta mujer llena de contrastes, a la que siempre se le niega la posibilidad de triunfar.

Y finalmente, vuelvo a mi comentario inicial: Respetable la elección. Durante la lectura de esta obra, un regalo de buena escritura, una historia entretenida y al parecer bien creada, no pude justificar dicha escogencia. Siempre pensé que Sao tendría su merecido  regalo de superación y compensación de sus grandes capacidades. Muy valiosa su lucha, pero se queda en ella. Debe sacrificar sus sueños porque "tiene mala suerte" (lo dice su creadora), la adversidad siempre la acompaña. Enseña, sin embargo, a no rendirse nunca, a pesar de la desprotección y la violencia que viven los inmigrantes negros como ella. Siempre tiene que empezar de nuevo, remontar su camino como "Sísifo ascendiendo incesantemente a la montaña con su roca a cuestas". Injusta esta LUCHA CONTRA EL VIENTO.  LVV 

martes, 11 de noviembre de 2014

"VERDE AGUA" de Marisa Madieri

 
“Toda la vida es una larga, paciente espera”
 
 
“Hay algo bueno en envejecer. Se gana serenidad, conciencia y, al mismo tiempo, humildad”
 
 
«También verde agua se llamaba aquel color, que para mí es aún hoy el color del amor»
 

VERDE AGUA es un regalo de mi hijo Felipe, proveniente de su admiración a Claudio Magris. Aún recuerdo su imagen en internet al lado de este escritor que lo llenó de orgullo y que seguramente lo motivó a comprar este libro para su querida mamá. La esposa de Magris, Marisa Madieri (Italiana 1938-1996), su compañera de vida y su figura del amor, tiene mucho que decirnos y sus palabras han sido interpretadas como un canto a la soledad, al abandono y al sufrimiento del que fue víctima en su infancia y juventud. Una soledad que nace en su mismo hogar donde percibe a su madre víctima de la tiranía materna, posteriormente de su suegra, para terminar aislada y maltratada por su padre, un hombre que no supo valorarla y que con frecuencia buscaba otras mujeres. Fue también encarcelado y poco se esforzó por trabajar y por ejercer su profesión para darle una vida digna a su familia que lo perdió todo, llevando una existencia mísera y precaria durante muchos años como exiliados en campos de refugiados. Es el ambiente de Silos de Trieste, con «un paisaje vagamente dantesco, un nocturno y humeante purgatorio» donde vivió Marisa hasta llegar a la adultez. Por fortuna, su madre en medio de la pobreza y desolación, siempre deseó una vida diferente para sus dos hijas y las impulsó a estudiar y a salir adelante desafiando las dificultades. Y gracias a este apoyo y a su capacidad de lucha, Marisa terminó viviendo como siempre había deseado vivir, con “el amor y la existencia compartida, los hijos, la casa y tantos afectos dentro y fuera de ella”.
 
Marisa Madeiri narra también el éxodo istriano con total libertad, con respeto por todos, sin ánimo de ofender a nadie. Escribe la historia de su familia italiana, víctima del régimen yugoslavo al tiempo que descubre sus raíces familiares eslavas y húngaras. Al final de la II Guerra Mundial, la Yugoslavia de Tito, no solo recuperó tierras étnicamente eslavas –incorporadas con anterioridad a Italia- sino que ocupó e hizo suyas tierras en las que vivían italianos como la autora de este libro. Un relato nostálgico, narrado con un lenguaje sutil, pleno de dulzura y de una actitud generosa ante la vida. Una especie de diario donde combina recuerdos del pasado con vivencias del presente, y nostalgias y dolor por lo vivido con temores e incertidumbre frente al futuro. Al final de él, las palabras de Magris, aparecen reforzando ese sentimiento amoroso hacia su esposa ya fallecida, pero que siempre continúa a su lado. LVV

Claudio Magris con mi hijo Felipe
 
"¿Cómo hablar de una persona que ha escrito libros de rara intensidad y que es también la compañera de la vida, la figura del amor y de la existencia compartida, cuya desaparición ha mutilado mi vida y que sigue presente en las cosas y en las horas?". Claudio Magris
 
“Verde agua es en primer lugar el testimonio de un drama histórico, de una experiencia colectiva que en el libro se encarna en una vivencia personal”. Claudio Magris
 
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

ANA MERCEDES HOYOS


Un homenaje a la pintora y escultora colombiana Ana Mercedes Hoyos, llamada también “Maestra del color del trópico”, que falleció el pasado 5 de septiembre. Nació en Bogotá en el año 1942 en una tradicional familia paisa que le permitió desarrollar su gusto por el arte y romper con la tradición de ser una dama consagrada al hogar o a una carrera femenina. Frecuentó museos de Estados Unidos, México y Europa y descubrió que seguiría los pasos de los grandes pintores. Inició entonces sus estudios de artes plásticas en la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional, sin lograr culminar la carrera. Sin embargo, allí conoció a profesores como Juan Antonio Roda, Luciano Jaramillo, Armando Villegas y Marta Traba que descubrieron su valor y la impulsaron a dedicarse a la pintura. En 1967 se casó con el arquitecto Jacques Mosseri, con quien estableció la mejor complicidad en la vida y en el arte y fue su eterno compañero en esa búsqueda incesante de nuevos caminos. Con él tuvo a su única hija, Ana, que significó la mayor riqueza y quien también siguió sus pasos.
 
Cultivó la pintura geométrica que se aprecia en su producción inicial de ventanas y puertas, luego evolucionó hacia producciones más abstractas con tonos claros, se interesó por la recreación de pinturas famosas en la historia del arte, y terminó con el uso de colores fuertes y casi planos. Desde entonces, en el año de 1987, sus trabajos se centraron en obras figurativas con motivos nacionales como la serie de papagayos, las vendedoras de frutas y los bodegones de Palenque. Esta última producción marcó en ella su gusto por exaltar la riqueza de la raza negra, al tiempo que quiso hacer denuncia del sometimiento y la injusticia que viven las negritudes en América y en Colombia. Investigó las costumbres de San Basilio de Palenque y se centró en el tema de la esclavitud y de la libertad de las negritudes hasta el punto de convertirse en una abanderada de sus derechos y plasmarlo en sus cuadros. A nivel nacional e internacional, obtuvo diversos premios y reconocimientos por su trabajo que siempre marcó el alma de esta mujer rebelde y comprometida con su arte, una de las pintoras colombianas más innovadoras del siglo XX. LVV

martes, 15 de julio de 2014

EL ABANICO DE SEDA de Lisa See

“Nos enseñan a amar a nuestra familia política, pero, cuando entramos a ella, somos unas extrañas sin más privilegios que los criados. Amamos a nuestros padres porque cuidan de nosotras, pero ellos nos consideran ramas inútiles del árbol familiar. Pese a ser felices en el seno de nuestra familia natal, todas sabemos que la separación es inevitable (…). Las mujeres de mi condado saben que son fuente de tristeza, desazón y crueldad”
 
"... los lotos dorados son más importantes que un rostro agraciado. Una cara bonita es un don del cielo, pero unos pies diminutos pueden mejorar la posición social"

"Cuando seas niña, obedece a tu padre; cuande seas esposa, obedece a tu esposo; cuando seas viuda, obedece a tu hijo"
 
Ir de la mano de Lisa See a una cultura totalmente diferente a la nuestra y descubrir en ella su riqueza y su sensibilidad –también su mundo restrictivo y cargado de represión- resulta emocionante. A su lado nos sorprende el conocimiento de la cultura china, colmada de costumbres y tradiciones que limitan a la mujer y la mantienen alejada de todos los acontecimientos vitales en una sociedad profundamente machista. En El abanico de seda, esta escritora francesa que se crió en EU dentro de una familia de origen chino y se preparó para escribir esta novela con viajes, entrevistas y lecturas sobre la mencionada cultura, nos muestra la vida de dos mujeres que desde niñas están predestinadas por haber nacido el mismo día, a la misma hora y tener sus nombres con ocho caracteres en armonía perfecta. Ellas se conocen desde los siete años y llegan a ser almas gemelas o laotong, lo que les permite compartir todas las alegrías y tristezas a lo largo de su vida. Lirio Blanco y Flor de Nieve son las protagonistas de esta historia cargada de un inmenso amor y de una profunda decepción que terminará separándolas, así exista un sentimiento poderoso imposible de vencer.
Desde la época en que se encuentran, han debido someterse al doloroso recorte de sus pies para que sus “lotos dorados” puedan demostrar su valor frente a la conquista de un marido que los aceptará cortos y sensuales. Han aprendido la escritura secreta femenina o Nu Shu que comparten en su abanico de seda donde se cuentan los aconteceres diarios y las dificultades que cada una debe sobrellevar. Han gastado años de su infancia y temprana juventud en las habitaciones “de arriba” bordando los ajuares que llevarán a la casa de sus esposos y que las acompañarán toda la vida. Han llegado a formar parte de la familia de ellos, cada una con una aceptación social diferente, pero ambas encargadas de valorar su suerte si su rol de madres les regala hijos hombres o por el contrario, si son castigadas con hijas mujeres. Han reconocido su papel en la sociedad, aisladas por completo de la vida activa, y entregadas a la crianza de los hijos, a los oficios domésticos ordenados por sus suegras, a la satisfacción sexual de sus esposos y a la convivencia con las esposas y concubinas de sus cuñados y de su mismo compañero. Han soportado el dolor de su esencia femenina que las obliga a esconder las emociones y a manifestar siempre un respeto y una sumisión propios de la cultura oriental, así sean maltratadas y reciban golpizas en su nueva familia. Un papel impuesto por la sociedad y aceptado con resignación, pero protegidas por el Nu Shu que logra traducir sus penas en palabras y dar comunicación entre ellas de sus más íntimos pensamientos y emociones. Así, después de 80 años, Lirio Blanco nos cuenta su vida y la de su alma gemela que se amaron con una intensidad que solo es posible entre dos seres privilegiados y que surgió de lo más profundo de sus corazones.
El abanico de seda nos permite penetrar en la historia de una cultura milenaria desconocida para nuestros ojos occidentales que la calificamos de violenta e inhumana, pero que resulta rica en expresiones de una sociedad que da un valor especial a la familia y una gran consideración a sus mayores. Una forma de exhibir la vida de las mujeres y de la amistad entre ellas, no aislada del concepto machista de que son la rama inútil del árbol familiar. LVV
 
 

Vale la pena recordar que el NU SHU estuvo a punto de desaparecer en la mitad del siglo XX, pero la República Popular China
 empezó a considerarlo valioso en la lucha del pueblo chino contra la opresión y rectificó su posición.
Es por esto que intenta ahora recuperar textos y conservarlos en el museo de NU SHU.
Además, un símbolo de represión machista como es el vendado de los pies se extinguió a finales del siglo XIX
y demoró años en abolir por completo esta costumbre en las zonas rurales, hasta bien avanzado el siglo XX.