jueves, 10 de julio de 2008

Cómo pintar el delirio

Todo rojo, vestido de rojo,
porque la razón persigue el miedo con aire de gitana
Y la tarde cierra sus ojos con un guiño de nostalgia.
Todo rojo, manchado de rojo,
Porque la furia, en su loca carrera hacia la nada, ha muerto
Y mi sangre a borbotones derrama angustia sin sentido.
Todo rojo, invadido de rojo
Porque he visto llorar dos pájaros abandonados
Y una noche de insomnio no basta para borrar sus heridas.
Todo rojo, rojo, rojo, rojo, rojo...

Porque fallaste en tu promesa de volver sin alas rotas.
LVV

5 comentarios:

Tomás David dijo...

(Comentario para la versión preliminar)

Rojos los atardeceres que ya olvidé, rouge, aussi, mon parapluie.

Puede que no valga, Señora Lilia, pero protege.

Bienvenidos. dijo...

Mamá, estás loca y te amo mucho. Sigue escribiendo.

Anyela Yalile dijo...

Un simple recuerdo de una tardes locas de poesia y romancero.

Como me alegra lilia que siga hoy en pie con la idea "loca" de transmitirnos frajilidad mediante hermosas palabras adornadas de sentimientos.

Gracias

Bienvenidos. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Lilia Valencia dijo...

Anyela Yalile, te debo unas gracias por tu mensaje. Es imposible olvidar ese encuentro de voces y esa dulce complicidad en torno a la palabra. Puedes comprobarlo con algunas expresiones muy "romanceras".