jueves, 13 de agosto de 2009

Sólo temo a la vida

A veces pienso en la vida y me atormenta el deseo de seguir luchando, de seguir soñando, de seguir construyendo, de seguir amando, de seguir...
Parece una locura saber que los caminos me llevan a un territorio indeciso, donde no hay estrellas, ni diáfanas sonrisas, ni el inconfundible aroma de tu voz. Solo puedo encontrar el llanto matutino de la duda, el espejo de piedra y la sombra del cielo y del agua. ¿A dónde me llevará este aliento? Tal vez reciba el eco lejano de tus palabras y quede perdida como tantas veces... en un paisaje de misterios, con manos alzadas y luces que buscan el camino, pero también girando errante en medio de la noche, hallando sólo el vacío. Nada detiene este lento transcurrir de mi silencio. Sé que no puedo fiarme de mi memoria ni de mis sueños ni de mi luna ni mucho menos de mi paisaje. Entonces debo buscar un aire suave y perderme para siempre en mi delirio.

3 comentarios:

Gatohombre en Paris dijo...

Mamá bonita, por qué escribes así? Está bonito, pero pregunto: ¿Estás triste? Espero que solo sea un escrito, así como falsas son mis tristezas cuando sé que los tengo cerca, en mi corazón.
Los: mi familia, Ustedes.

Los quiero mucho.

Margarita dijo...

La sensibilidad nos hace frágiles,
lo frágil siempre es fino,
lo fino se vuelve finito,
lo finito se opone al infinito,
el infinito se alza imponente,
Y NOS HACE FUERTES.

Lilia Valencia Valencia dijo...

¡Margarita!
Sólo hoy veo tu mensaje. Gracias por tus palabras y por reconocer la infinita fortaleza en nuestra fragilidad. Espero lograr al fin ese mutuo deseo de estar en contacto.